Traducciones de títulos de películas: sonrisas y lágrimas

Se dice que una buena traducción debe ser lo más fiel posible al original; sin embargo, suele haber casos en que, por una razón u otra, no se traduce literalmente ni se dice algo parecido siquiera al texto de partida. Un buen número de ejemplos de desviación extrema los encontramos en las traducciones de títulos de películas. Sirvan para abrir boca estos ejemplos, donde se puede apreciar el desajuste sin mucho análisis; en más de un caso bastaría contar las palabras:

Tu madre se ha comido a mi perroBraindead

Mejor solo que mal acompañadoPlanes, Trains and Automobiles

Se armó la gorda And Now for Something Completely Different

Golfus de RomaSomething Funny Happened on the Way to the Forum

Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores Monty Python and the Holy Grail

Pues bien, es de este tipo de cosas de lo que hablamos aquí, de traducciones chocantes del mundo del cine. Nos centraremos por ahora en versiones españolas de originales en inglés, fijándonos más en las de España, que es donde está el gran filón. Por supuesto, también hay traducciones disparatadas de otros idiomas al español y del español a otras lenguas, pero eso lo dejaremos aparcado por el momento.

No vamos a elaborar tesis sobre el porqué y el cómo de estas traducciones. Baste decir, en primer lugar, que los traductores no suelen ser los responsables de los títulos, ya que estos vienen impuestos casi siempre por la distribuidora, que quiere un título comercial y lo más convincente posible. En segundo lugar, diremos que, a grandes rasgos, estos nuevos títulos se mueven entre el paternalismo (por creer que el público es cateto y no va a pillar sutilezas) y el efectismo (exclamaciones, chistes, dejar el título sin traducir y hasta añadirle texto en inglés), aunque no deja de haber despropósitos de difícil justificación.

Ofrecemos a continuación una pequeña antología de títulos curiosos, junto con unos datos explicativos y de análisis, evitando en lo posible el juicio subjetivo y procurando destacar lo más positivo, donde lo haya.

Sonrisas y lágrimas ⇔ The Sound of Music

Este es un caso que invita a reflexionar. El título original, extraído de una canción del musical, no tiene nada que ver con la versión española; en eso todo el mundo está de acuerdo. Pero también estamos casi todos de acuerdo en que El sonido de la música, la traducción más fiel, no serviría para título de película, de puro anodina que es. Ni de un tratado de musicología. Sonrisas y lágrimas, por otra parte, suena bien, aunque, la verdad, no define demasiado la película porque podría ser el título de otras mil. La versión hispanoamericana, La novicia rebelde, parece más pertinente y, desde luego, más cinematográfica.

El expreso (o ex-preso) de Corea ⇔ Rolling Thunder

Caso delirante en la historia de las traducciones cinematográficas. Es el título de las dos mentiras. Ni hay un tren expreso en la película ni viene nadie de Corea en ella, sino de Vietnam. Sí es verdad que el protagonista fue prisionero de guerra, pero llamarlo ex-preso no es muy natural que digamos. Aparte del desliz geográfico, todo parece indicar que el expreso (o ex-preso) de este título surge de un desesperado intento de explotar el tirón de El expreso de medianoche, película que se estrenó por las mismas fechas y que tiene en común con esta el tema de la venganza brutal.

Centauros del desierto ⇔ The Searchers

El título español de este wéstern épico se cita muy a menudo como traducción que mejora al original, aunque no todo el mundo esté de acuerdo en que sea eso lo que hay que hacer. Sea como fuere, es emblemático de cierta tradición, ya un poco antigua, de elevar el tono poético o dramático en la versión española, como ocurre en Los gritos del silencio (The Killing Fields), Con la muerte en los talones (North by NorthWest) o La ley del silencio (On the Waterfront).

¡Olvídate de mí! ⇔ Eternal Sunshine of the Spotless Mind

Más o menos, lo contrario del caso anterior, ya que aquí se rebaja considerablemente el tono. De hecho, el título original era un verso de un poema de Alexander Pope; el español, por su parte, es una frase de lo más vulgar. La versión hispanoamericana, El eterno resplandor de una mente sin recuerdos, es mucho más fiel y no le da ese trato vejatorio al original. Otros ejemplos que rebajan notablemente el nivel son el ya famoso ¡Jo, qué noche! (After Hours) o Aquí te pillo, aquí te mato (Welcome home, Roxy Carmichael).

Una rubia muy legal ⇔ Legally Blonde

Aquí no se rebaja el tono. Es más, a este título hay que reconocerle el mérito de haber mantenido un extraño juego de palabras y hasta mejorarlo, en un magistral ejercicio de localización verbal. La película trata de una rubia estereotipo (con todas las connotaciones típicas para el imaginario colectivo) que estudia derecho en Harvard, de ahí el título (Blonde es ‘rubia’, legally es ‘legalmente’, y la expresión que inspira el juego verbal, Legally Blind, se aplica a una persona cuya deficiencia visual se equipara a la ceguera a efectos legales). Pues bien, la versión española mantiene los dos elementos clave del original y los traslada a una frase que tiene pleno sentido en nuestra lengua, además de tono cómico y relevancia. Hay que decir también que el título original es potencialmente ofensivo (ahora casi todo lo es) y que la versión española no lo es tanto. En Hispanoamérica se tituló Legalmente Rubia, que es traducción literal del inglés, aunque no hace alusión indirecta a la ceguera.

Soñando, soñando, triunfé patinando ⇔ The Ice Princess

Este otro representa muy bien a toda una categoría, prácticamente un subgénero en España: el título aleluya con rimita gratuita (véase Un canguro superduro, Este poli es un panoli, Dos colgaos muy fumaos, Princesa por sorpresa y un largo etcétera). Sin entrar demasiado en juicios estéticos personales (y ya es difícil), diremos, en primer lugar, que, desde una perspectiva sintáctica, a este título le sobran gerundios, dos por lo menos. Y es que tres son muchos para tan poco verbo. En segundo lugar, la rima de soñando con patinando no es la más audaz del mundo, más allá del refranero. Esta especie de ripio se denomina rima morfológica y no está muy bien vista en el canon de la versificación. La versión hispanoamericana, Sueños sobre hielo, resulta, sin rima alguna, más elegante y literaria. Y no patina.

La semilla del diablo ⇔ Rosemary’s Baby

Por un lado, el título español tiene un regusto poético innegable, que no vemos en el original. Por otro, revienta por completo la historia, pues nos dice de antemano quién puso la semillita, cosa que la cinta no revela hasta el final. Esta traducción es quizá la abanderada de otra categoría muy popular: el título spoiler, que cuenta con ejemplos tales como Falso testigo (The Bedroom Window), Broken Arrow: alarma nuclear (Broken Arrow) o Alien. El octavo pasajero (Alien). El título hispanoamericano, El bebé de Rosemary, es más fiel y mucho más discreto.

Radio encubierta The Boat that Rocked

Otro ejemplo admirable de traducción de un juego de palabras. El barco del título, recordemos, alberga una emisora pirata que emite música rock y por eso es The Boat that Rocked, mientras que, por otra parte, rocking ‘balancearse’ es algo que hacen los barcos habitualmente. Pues bien, este doble sentido, que no puede trasladarse a nuestra lengua, se ve reemplazado por un quevedesco calambur (en cubierta > encubierta). La versión hispanoamericana, Los piratas del rock, juega también con los usos de pirata, a fin de mantenernos a bordo del barco.

Kárate a muerte en Bangkok The Big Boss

Un claro ejemplo de título inventado por la mercadotecnia. Es obvio que kárate y muerte venden mucho más que gran y jefe. En Hispanoamérica, no obstante, se optó por El gran jefe, una traducción más literal y respetuosa que no hace ningún daño. Por otra parte, lo de «Kárate a muerte» tiene también, quizá, algo de spoiler. Pero eso, suponemos, no desalentará a los amantes del género. Lo que tal vez sí pueda irritar a más de uno es que llamen kárate a lo que es más bien kung-fu.

¿Vencedores o vencidos? Judgment at Nuremberg

Otra salida de madre, esta vez con muy oscuras intenciones. Hay que puntualizar que esta película es de 1961 y que se estrenó en España durante la dictadura del general Franco. Parece evidente que, al cambiar el título, alguien intentaba decir «no cantéis victoria aún, malditos aliados, que el que ríe el último ríe mejor» o algo así. Las versiones hispanoamericanas, Juicio en Nuremberg y El juicio de Nuremberg, son, una vez más, respetuosas, neutrales y, si me permiten decirlo, están libres de juicios.

Autor: Juan Manuel Seco del Cacho

2 Comentarios
  • Dominique de Izaguirre
    Posted at 10:30h, 24 marzo Responder

    Los traductores no tenemos arte ni parte en la traducción de los títulos de las producciones. Estos son parte integral de la producción, tanto como la imagen, y pertenecen a la productora, por lo que no podemos ni tocarlos. Los encargados de los cambios de título (que no traducciones) son los distribuidores, dentro de cada país. Los españoles, sin lugar a dudas, son los más chonis del universo.

    Otro concepto erróneo es que las traducciones tienen que ser literales. Depende. Las de un texto legal sí, por supuesto, pero no las de una producción audiovisual, donde lo que importa es que sean naturales.

    Atentos saludos y gracias por su página, que consulto a menudo.

  • Miguel A. Román
    Posted at 18:06h, 24 marzo Responder

    Siempre me encantó que “Krakatoa”, nombre de un volcán al OESTE de Java, se tradujera “Al ESTE de Java”.

Enviar un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza «cookies» para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando, está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas «cookies» y la aceptación de nuestra política de cookies. Pinche el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies