Con «ene» de «enero»

Inspirados por el reto de Saber y ganar, empezamos el año hablando de curiosidades de palabras que empiezan con ene de enero.

El prefijo enea- o qué tiene que ver el nueve con lo nuevo

Del colegio muchos recordaréis que el prefijo enea- significa ‘nueve’. Por eso, el eneágono es el polígono de nueve lados y el eneadecágono el de diecinueve, el eneagrama de la personalidad se basa en nueve tipos de personalidad (o eneatipos), las Enéadas de Plotino (205-270) están distribuidas en seis grupos de nueve tratados y eneacampeón es la forma que recomienda Fundéu para el que ha ganado nueve veces. Ah, y los eneasílabos son versos de nueve sílabas, como estos famosísimos de Rubén Darío:

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…,
y a veces lloro sin querer.

Pero ¿por qué enea- —de donde también viene nueve— significa ‘nueve’? La teoría más aceptada sugiere que esta forma viene de una raíz (h₁néwn̥) que significaría ‘nuevo’. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Parece que en la antigüedad solo se contaba con los cuatro dedos mayores de cada mano (es decir, se prescindía del pulgar), por lo que al llegar al nueve se empezaba una nueva serie. En nuestra mentalidad actual seguramente tenga más sentido otra teoría que relaciona esta raíz con una cuyo significado es ‘faltar’, emparentada con la raíz *h₁new, que significa ‘sin’ (de donde vendría la preposición alemana ohne ‘sin’). Al que tiene nueve dedos le faltaría uno.

¿Un adjetivo para lo que es de bronce o cobre?

El español nos brinda auténticas maravillas para referirnos al material del que están hechas las cosas. Junto a los conocidos ebúrneo ‘de marfil’ o criselefantino ‘de oro y marfil’, tenemos éneo ‘de cobre o bronce’ (por ejemplo, el Eneolítico es el periodo entre la Edad de Hierro y la de Bronce).

El adjetivo viene del latín aeneus y este de aes ‘cobre, metal’. Como explico en Ortografía para todos, el cobre se llama así a partir de cuprum, de Cyprium [aes] ‘[metal de] Chipre’ (en Chipre había yacimientos de este metal). La palabra aes dio aeramen ‘bronce’, de donde tenemos la voz desusada arambre, que pasó a alambre (ambos con el clásico paso de –min- ambr-, como en leguminem > legumbre, que explico en la página 17 de LQEEE) . Y de aes también proceden erario ‘hacienda pública’ (de aerarium), pues de metal, bronce o cobre eran las monedas, y, posiblemente, roña ‘porquería incrustada’, a partir de aerūgo ‘óxido de cobre’.

¿Qué tienen en común un energúmeno, la energía y un orgasmo?

El trabajo, eso tienen en común. Estas tres palabras proceden de la raíz *werg- ‘trabajo’, de donde salieron muchas otras, como letargo, órganoalergia (literalmente ‘otro trabajo’, por el trabajo extra que tiene que hacer el cuerpo cuando se tiene alergia).

Energúmeno significa literalmente algo así como ‘que ha sido activado por una fuerza’ (con la terminación de participio pasivo del griego que también se ve en catecúmeno, literalmente ‘el que ha sido instruido’,  fenómeno ‘lo que es mostrado’ o prolegómeno ‘lo que es dicho antes’). En un principio, en español el energúmeno era el poseído y luego pasó a significar ‘persona furiosa’. Por su parte, energía (de en y érgon ‘trabajo’) sería la capacidad de trabajo y la presencia de la raíz *werg- en el origen de la palabra orgasmo estaría relacionada con el hecho de que la excitación sexual activa o hace trabajar.

Una palabra con metátesis y confusión y un contagio acentual: eneldo y enema

La palabra eneldo era en su origen aneldo, que a su vez procede del diminutivo anethulum, de anethum, nombre en latín del eneldo (de ahí el nombre científico de esta planta herbácea: Anethum graveolens). Como se ve, hay una metátesis o cambio de posición de la l, que, en principio, estaba después de la t que dio la d (algo parecido a lo de tildar a partir de titulare): anedlo > aneldo.

Por su parte, la palabra enema ‘líquido que se introduce por el ano’ debería haberse pronunciado como esdrújula en español ([énema]) por venir de enĕma en latín, pero la presencia de enema ‘medicamento secante y ligeramente astringente’, procedente del latín enhaemon, hizo que se modificara la acentuación de la primera, tal como ocurrió con caché (de memoria caché), que viene del inglés cache y que se vio influida por caché ‘distinción, elegancia’ (del francés cachet), o con el sustantivo útil ‘utensilio’ (del francés outil), que se vio influido por el adjetivo útil (del latín utĭlis).

Otras

Con ene de enero también tenemos enervar, con su curiosa evolución de significado (se explica en el DPD) y el adjetivo desusado enerve ‘débil, afeminado, sin fuerza’ (¡ay como se enteren los de sexo débil…!). Asimismo, podemos encontrar enemigo, que por distintos procesos fonéticos no fue inamigo (ojo a la quinta acepción de enemigo en el DLE); enejar ‘poner ejes a un carro o coche’; enechado ‘expósito, niño abandonado’ (en catalán deulofeu), cuya entrada en el Tesoro de Covarrubias no tiene desperdicio (tenéis la segunda parte abajo), y enésimo (de ene o n, cantidad indeterminada), para referirse a lo que ocupa un lugar indeterminado o elevado en una serie (por enésima vez), y por cuya abreviatura hay quien pregunta:

A todo esto, el mes de enero se llama así en honor al dios Jano, por aquello de sus dos caras mirando una al año anterior y otra al que llega. En el Blog de lengua tenéis una buena explicación.

En febrero volvemos con curiosidades de palabras que empiezan por feb.

1Comment
  • Patricia Mabel Saconi
    Posted at 18:12h, 21 enero Responder

    ¡Mil gracias por este regalo de enero! Un saludo al team de SinFaltas desde Italia. La etimología es mi pasión…

Enviar un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza «cookies» para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando, está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas «cookies» y la aceptación de nuestra política de cookies. Pinche el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies