Pomporrutas

Pomporrutas

Juan Manuel Seco nos presenta aquí un buen repertorio de pomporrutas o variaciones en la letra de canciones y otros textos. Seguro que en alguna has caído.

Escucha en nuestra lista de Spotify las canciones que se mencionan aquí.

¿A quién no le han pillado alguna vez transformando, con la mejor intención del mundo, la letra de una canción o un texto recitado? ¿Cantando, por ejemplo, «Juan Talavera» en vez de «Guantanamera»? ¿O declamando «volverán las estúpidas madreselvas» cuando Bécquer hablaba de «tupidas madreselvas»? ¿O rezando «creo en Dios Padre, todo por el oso» en lugar de «Padre todopoderoso»? No es algo nuevo: ya el antiguo romance «Mira Nero de Tarpeya / a Roma cómo se ardía» —esto es: ‘Mira Nerón desde [la roca] Tarpeya cómo ardía Roma’—, citado en la Celestina, contaba tradicionalmente con la versión distorsionada «Marinero de Tarpeya». Todos estos son casos de pomporrutas, esos errores que todos hemos cometido de niños (y no tan niños) y que nos han provocado tanta vergüenza cuando la pifia era nuestra como gracia cuando el fallo era ajeno. Veamos algunas pomporrutas más aquí.

¿Por qué se llaman pomporrutas?

En el mundo de habla inglesa esta especie de parafasia se conoce con el nombre de mondegreen, término que acuñó la periodista Sylvia Wright a partir de una experiencia personal. Parece que Wright, al oír cierta balada tradicional escocesa, interpretaba el verso original And laid him on the green como And Lady Mondegreen, por lo que propuso etiquetar estos errores como mondegreens.

Sin embargo, aún no contamos con una denominación oficial en español para este fenómeno, aunque desde hace algunos años se maneja, al menos en España, la de pomporruta, voz que ya tiene su artículo en Wikipedia. El término se ha gestado de manera similar al inglés mondegreen y procede de una anécdota que da título al cortometraje Pomporrutas imperiales del cineasta Fernando Colomo. El corto, del año 1976, trata sobre dos amigos de la infancia que se reencuentran en la edad adulta y recuerdan, entre otras cosas, el himno falangista Montañas nevadas, que varias generaciones de niños, como ellos, se vieron obligadas a cantar a coro durante la dictadura franquista. Uno de los protagonistas descubre entonces que siempre lo cantó mal, pues, en vez de «voy por rutas imperiales», decía «pomporrutas imperiales», una incomprensible, aunque inocente, versión del texto original (alguno, no tan inocentemente, decía rutas con p).

Esta anécdota es la que nos ha inspirado a bautizar como pomporruta el fenómeno consistente en sustituir un segmento fonético o una(s) palabra(s) de una canción o de un texto recitado por otro segmento u otra(s) palabra(s) que guardan cierta semejanza fonética con lo reemplazado, pero que difieren del sentido original. El resultado de esta confusión produce a menudo un efecto cómico.

¿Cómo se crea una pomporruta?

En la génesis de este fenómeno suele intervenir una serie de mecanismos conscientes e inconscientes que acaban por provocar el cambio. Puede tener un poco de lapsus auditivo (agravado quizá por el «ruido» comunicativo de los instrumentos o las voces mal empastadas del coro), una pizca de despiste contextual y también un componente de reanálisis con algo de búsqueda desesperada de palabras familiares. Pero, como suele pasar con este tipo de errores (malapropismos, espunerismos, etc.), lo puramente inconsciente y espontáneo se puede confundir con lo consciente y deliberado. Así, una pomporruta puede haberse producido por error en un principio y, como nos hizo gracia, la mantenemos aposta; este podría ser el caso de «no te enamores, ojos de rana», que cantan algunos en lugar de «no te enamores, compostelana» en la famosa canción de la tuna. En ocasiones el cambio se ha producido conscientemente desde el principio, con intenciones jocosas («¿No es verdad, ángel de amor, / que en esta apartada orilla / sabe mejor la tortilla / y se respira mejor?»).

De un idioma a otro

A veces ocurre que escuchamos una canción en otro idioma y tenemos la curiosa sensación de estar oyendo algo en nuestra propia lengua. Un ejemplo famoso es el All right / [I] think we’re gonna make it (de la canción All Right de Christopher Cross), que no pocas personas entienden como All right / pingüino Rodríguez. A esta variante interlingüística de la pomporruta ya la han bautizado como momento teniente y la hizo famosa el programa televisivo El hormiguero. En el mundo angloparlante esta clase de malentendido empieza a conocerse como soramimi, nombre tomado de un juego verbal japonés y que ha divulgado un programa de la televisión nipona.

Reinterpreta, que algo queda (o lo que el general rompió)

Cercanos a las pomporrutas estarían los casos de reinterpretación en los que el malentendido no nos hace cambiar ningún segmento formal del texto original, pero nos lleva a tergiversar el sentido para nuestros adentros. Así, en Argentina, donde se canta la patriótica Marcha a mi bandera, parece que más de uno ha pensado que existió un tal Susvín, a la luz de lo que dice la primera estrofa:

Aquí está la bandera idolatrada,

la enseña que Belgrano nos legó,

cuando triste la Patria esclavizada

con valor sus vínculos rompió.

Y aunque, si se analiza bien el texto, aquí nadie, salvo la misma patria, rompió nada de nada, un chiste posterior del Jaimito argentino reivindica la figura de Susvín, ahora con el rango de general, poniéndonos en bandeja el reanálisis interno. Eso sí, si algún «susvinista» dejara constancia de su versión por escrito, entonces sí que cambiaría la forma, aunque no la secuencia fónica.

Junto a la posible presencia de nombres propios exóticos, lo cierto es que la alteración del orden habitual de palabras y el léxico ampuloso o rebuscado, característicos de muchos himnos y canciones, ha promovido estas reinterpretaciones personales, algunas tan llamativas como la de quien, al oír en misa el Ya están pisando nuestros pies / tus umbrales, Jerusalén, dedujo, no sin cierta lógica, que ese tal Jerusalén tenía unos matones a su servicio, llamados umbrales, que pisaban los pies de los cantores. Ese pensamiento le da pleno sentido, por muy esperpéntico que sea, a algo que se ha aprendido de oído, pero que ni se entiende ni se sabe a qué se refiere.

Breve antología pomporrutera

Para finalizar este breve recorrido, volvemos a la pomporruta clásica, en especial a la que se produce en canciones. Ofrezco una selección de ejemplos reales, surgidos de manera espontánea (es decir, no deliberada), que pueden ilustrar con claridad este peculiar fenómeno:

POMPORRUTA

TEXTO ORIGINAL

Bienvenidos al concierto, / gracias por estar aquí, / vuestro impulso nos hará ser esqueléticosBienvenidos al concierto, / gracias por estar aquí, / vuestro impulso nos hará seres eléctricos. (Bienvenidos, de Miguel Ríos)
Con flores amarillas, / que madre nuestra esCon flores a María, / que madre nuestra es (Venid y vamos todos, canción de misa)
Coca-Cola para todos y algo de caféCoca-Cola para todos y algo de comer (Me colé en una fiesta, de Mecano)
Yo me reventaba / yo me reventéYo me remendaba / yo me remendé (La chocolatera, villancico tradicional)
Virgen del correrVi gente correr (Esta tarde vi llover, de Armando Manzanero)
Que esta tarde también pelearáQue esta tarde de ambiente llenará (Himno del Atlético de Madrid)
Que esta tarde también te llenaráQue esta tarde de ambiente llenará (Himno del Atlético de Madrid)
Punta de flecha, el albornoz tiritaPunta de flecha el áureo rostro imita (Aurora, compuesta por Héctor Panizzi)
Yo vi a la gente con delantalYo vi a la gente joven andar (Enamorado de la moda juvenil, de Radio Futura)
Te parto la bocaTu párvula boca (Piensa en mí, compuesta por Agustín Lara)
Un rayo misterioso, / arácnido en tu pelo, / luciérnagas curiosas

 

Un rayo misterioso / hará nido en tu pelo, / luciérnagas curiosas (El día que me quieras, de Carlos Gardel)

La lista podría ser casi interminable…

Y a ti, ¿se te ocurre algún caso de pomporruta que quieras compartir con nosotr0s? Si quieres profundizar un poco más, puedes leer el artículo ¿Parafasia canora, mondegreen o pomporruta? del propio Juan Manuel Seco. También puedes encontrar algunos otros ejemplos de pomporrutas en la página 178 de Lo que el español esconde, de Juan Romeu.

1Comment
  • Liliana García Domínguez
    Posted at 22:36h, 25 Julio Responder

    No he dejado de reírme a carcajadas leyendo este artículo.
    Y siendo argentina y pequeña, mi pomporruta era con la “Marcha de San Lorenzo”: cantaba “Hoy se deja de cocer el sire Cero ” donde dice “Oír se deja de corceles y de aceros “. Se ve que tenía mi cabeza llena de héroes con coraza…

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