1771: Una odisea en la gramática

1771: Una odisea en la gramática

Quien lea u hojee la primera gramática de la RAE, de 1771, vivirá una auténtica odisea, llena sobre todo de aventuras favorables. Aquí presento las 14 que más me han gustado.

1. Un comienzo contundente

Nada más empezar, en la dedicatoria al rey Carlos III, nos encontramos con estas dos perlas:

«Todas las naciones deben estimar su lengua nativa, pero mucho mas aquellas que abrazando gran número de individuos gozan de un lenguage comun que los une en amistad y en interes» [mantengo en todas las citas la ortografía original].

«La Academia solo pretende en esta Gramática instruir á nuestra Juventud en los principios de su lengua, para que hablándola con propiedad y correccion, se prepare á usarla con dignidad y eloqüencia».

2. ¿Por qué se conocen como cardinales los numerales cardinales?

En el caso de los ordinales, no hay duda, pero ¿os habéis parado a pensar por qué se llaman así los numerales cardinales? En la página 33 de esta gramática se explica:

«Llámanse cardinales del nombre latino cardo inis que significa quicio, porque son como entrada, y principio de los demas nombres numerales».

Si os interesa la cuestión, en el blog de Gramática para Carmencita di una explicación un poco más amplia.

3. No hay artículo femenino el

Pese a lo que ocurre en la última gramática de la RAE (la de 2009), donde el artículo el de casos como el agua o el alma se trata como un artículo femenino procedente de ela (v. § 14.2h), en la gramática de 1771 se dice, por ejemplo, lo siguiente:

«Siempre que haya esta concurrencia de una misma vocal se debe mudar el artículo femenino en masculino».

Y como masculino se trata este artículo el cada vez que se cita en la gramática de 1771.

4. Se llaman pronominales

A pesar de que no siempre son reflexivos o recíprocos, por entonces se conocían como reflexivos y recíprocos los verbos «que nunca se usan sin pronombres», como arrepentirse o abribonarse (p. 60). La RAE se puso seria y en su primera gramática sentenció lo siguiente al respecto:

«No siendo, pues, estos verbos ni recíprocos, ni reflexîvos, debiera aplicárseles otra denominación, y ninguna les convendria mas que la de pronominales , porque no pueden usarse sin pronombre».

Ya que ha salido la palabra recíproco, es bonito saber que su origen podría estar en las olas del mar. La palabra parece proceder de recus y procus o de reque y proque, que significan ‘hacia delante’ y hacia atrás’ Igual que las olas van y vuelven, en las construcciones recíprocas la acción va y vuelve de uno a otro.

5. El pluscuamperfecto de subjuntivo habría amado

Hoy diríamos que habría amado es una forma del condicional compuesto y, por tanto, que es un tiempo de indicativo. Y diríamos que en los casos aceptados (v. § 24.2s y ss.) de si lo llego a saber, no lo hubiera hecho, donde muchos preferirían habría hecho, lo que pasa es que la forma del pluscuamperfecto o «pretérito mas que perfecto» (p. 66) hubiera hecho tiene un uso de subjuntivo impropio (o indicativo encubierto) y no que habría hecho se comporte como subjuntivo. En cambio, en la gramática de 1771 lo entienden de esta última manera: consideran que estas dos formas (hubiera hecho y habría hecho) son de subjuntivo.

En lo que sí coincide la primera gramática con la actual (v. § 24.2c) es en detectar algunos casos en los que las formas de imperfecto y pluscuamperfecto en -ra (quisiera) y las formas en -se (quisiese) no son intercambiables, pese a que en la conjugación las enunciemos como «quisiera o quisiese». Son casos como «Yo quisiera ir a Sevilla» (p. 69), donde se puede decir «Yo querría ir a Sevilla», pero no *«Yo quisiese ir a Sevilla».

6. Lo que trae consigo el gerundio

En la página 83 se afirma que el nombre del gerundio procede del verbo latino gero ‘traigo’ y que se llama así porque «trae consigo la significacion del verbo». Como ya dije, aunque el origen de la palabra gerundio está en este verbo, el nombre viene más bien de la forma gerundum, que significa ‘lo que debe llevarse a cabo’, tomando el significado de gero de ‘llevar, llevar a cabo, ejecutar’.

7. anduve = andar + hube

El que lea la explicación que se da en la gramática de 1771 de las formas irregulares de andar, como anduve o anduviera, se va a convencer definitivamente de que es mejor usar andé. Esta es la nota que nos regala la gramática al respecto:

«En todos estos tiempos parece que este verbo se compuso de andar, y de haber, pues las terminaciones son del último; y si de andar hube, andar hubiera, andar hubiese, andar hubiere, se quita la terminacion ar del infinitivo andar, y se suprime la h, que no se ponia en lo antiguo , quedan formados los tiempos».

¡Zasca! En realidad, como se dice, por ejemplo, en la Gramática histórica del español de Penny, estas formas más que haberse creado añadiendo formas del verbo haber, se habrían originado por analogía con ove (que luego dio hube), voz que tiene su origen en una metátesis (recuerda: cambio de lugar de una letra dentro de una palabra) de la u en su precedente latino habui. Habui pasó a haubi, en donde au dio o, tras lo que, con los ajustes ortográficos propios de la época, se llegó a ove: habui > haubi > ove.

8. El comodín del público

Tras ofrecer una larga lista de modelos de conjugación de verbos irregulares (pp. 111-162), la RAE llama al público a colaborar añadiendo más verbos:

«Es fácil que á pesar de la diligencia que se ha puesto, se hayan olvidado algunos; pero fácil será tambien á los curiosos añadir á la clase y lista que corresponda , los verbos irregulares que vayan descubriendo».

9. Á roso y velloso

En esta gramática se cita una locución adverbial (o «modo adverbial») curiosa: á roso y velloso. Puesto que se menciona dos veces (pp. 189 y 206), parece que debía gustarle a los redactores. La locución aún aparece (sin marca de desusada) en el diccionario de la RAE. Si os digo que roso significa ‘raído, sin pelo’, seguramente ya podáis sacar sin problema el significado del conjunto.

10. Defensa de la doble negación

No son pocos los que creen o han oído que usar la doble negación en español es incorrecto porque implicaría afirmar. Decir «No quiero nada» significa para ellos ‘quiero algo’:

La RAE ahora contesta por Twitter a los que tienen esta duda, pero ya en la primera gramática explicaba lo siguiente:

«Dos adverbios negativos, ó dos voces que expresan negacion, niegan mas en castellano, y así se dice : no quiero nada : no hay ninguno : no sabe nadie. Los que no conocen esta propiedad de nuestra lengua, y están persuadidos con error á que dos negaciones afirman, procuran escusarlas ; y si les preguntan: quien está ahí? ó : quien ha venido? responden : no hay alguno, ó no ha venido alguno : debiendo decir ninguno».

11. La lista de preposiciones de entonces

La lista de preposiciones de la gramática actual (v. § 29.2a) tiene más integrantes de los que algunos piensan (lo que se carga un poco la melodía):

a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras, versus y vía.

¿Qué preposiciones tenía la lista de 1771? Estas (p. 203):

a, ante, como, con, contra, de, desde, en, entre, hácia, hasta, para, por, segun, sin, sobre, tras.

En la lista sorprenden al menos dos cosas. La primera —sobre todo si la razón es que ya estaban en desuso— es que no aparezcan cabe y so (sobre su origen ya hablé). La segunda es que aparezca como. Algunos ejemplos que se dan de esta supuesta preposición (p. 208) son «el hijo es como su padre» o «escribe como habla». En estos casos no se considera que como sea preposición en la gramática actual, pero, aunque no se incluya en el repertorio, en el § 38.10f, por ejemplo, se indica que como podría ser una preposición en casos como Entró como ayudante.

Además, en la parte dedicada a las preposiciones se permiten los académicos de entonces un amago de chiste. Al hablar de las veces en las que se usa la preposición de cuelan lo siguiente:

«Otras se usa por gracia y propiedad de la lengua en dos sentidos , como quando decimos : el perro del criado vino con el perro de su amo : en cuya expresion puede entenderse que vinieron juntos dos perros, ó que vinieron juntos amo y criado».

¿Lo pilláis?

12. El misterio de que en y, e, ni, que

De pequeños puede que os inquietara qué era ese que que aparecía entre las conjunciones copulativas: y, e, ni, que. Un profesor me contentó explicando un día que era el que de construcciones como dale que dalebusca que te busca, donde, efectivamente, parece que que tiene un uso similar a y. No obstante, en la primera gramática los ejemplos que se dan de este que son propios de la conjunción subordinante empleada en las sustantivas (p. 223): dicen que no quieren riquezas o importa que cada uno mire por sí. Mucho menos bonito.

13. Yo y tú, no tú y yo

Muchos preguntan hoy si es incorrecto poner el pronombre de primera persona yo delante de los demás y se les contesta, tomando como base el § 31.2ñ de la gramática actual, que no es gramaticalmente incorrecto ponerlo delante, pero que se aconseja ponerlo detrás por cortesía:

Sin embargo, esto es lo que decía la primera gramática (p. 233) al hablar del orden de los elementos en las enumeraciones:

«Quando se trata de personas, es natural decir : yo, tú, aquel, y así se observa en la Gramática, aunque por cortesía mal entendida dexamos en la conversacion el yo para lo último».

Esto podría alegrar a algunos, pero lo estropea lo que se añade en la misma página un poco más abajo:

«Si hay necesidad de nombrar dos, ó mas personas á un tiempo , es natural nombrar ántes al varon que á la hembra , como : el padre y la madre : el marido y la muger : el hijo y la hija».

14. No todos los pleonasmos son incorrectos

Otra cosa que inquieta mucho a la gente son los pleonasmos. Hay quienes opinan que son innecesarios en todos los casos y, por tanto, incorrectos. Así, rechazan construcciones tan naturales y frecuentes como subir arriba, a ellos les dije o lo vi con mis propios ojos. Esto es lo que dice la gramática de 1771 al respecto (pp. 343 y 344):

«Pleonasmo vale lo mismo que sobra ó redundancia. Es figura viciosa quando sin necesidad se usa de palabras superfluas : y es figura útil y conveniente […] quando se usa de palabras al parecer superfluas , pero que son necesarias para dar mas fuerza á la expresion y para no dexar duda alguna á los que nos oyen de lo que les queremos decir ó asegurar».

Y sigue:

«Quando decimos: yo lo vi por mis ojos: yo lo escribí de mi mano, cometemos pleonasmo, porque rigurosamente no son necesarias las palabras por mis ojos, y de mi mano, y bastaba decir: yo lo vi: yo lo escribí; pero como se quiere dar mayor firmeza y energia á la expresion para que no se dude de ella, se añaden estas ó semejantes palabras. De la misma figura usamos quando decimos: volar por el ayre: subir arriba: baxar abaxo, porque en rigor gramático sobran las palabras por el ayre, arriba, y abaxo, pues no se vuela por la tierra, no se sube abaxo, ni se baxa arriba; pero el uso fundado en el deseo de no dexar duda en lo que se dice, ha establecido aumentar algunas veces aquellas palabras».

Antes de terminar, sabed que soy consciente de la peculiar ortografía que hemos presenciado en los fragmentos extraídos de la gramática de 1771: acentos circunflejos, muger con gquando con q, tildes en á y ó y tildes no puestas en palabras como interes mas... Incluso aparecen muchos casos de ti con tilde por la gramática. Aunque siento pleno deseo de explicarlo todo aquí, creo que, por no alargarme más, es mejor que deje la explicación para otra entrada sobre la primera ortografía (la de 1741), que trataré de escribir lo antes posible.

Y ahora sí llegamos al final. Si vosotros también queréis vivir una odisea por la primera gramática y encontrar muchas más perlas (que las hay), que sepáis que ahora más que nunca las tenéis al alcance de la mano. La editorial JdeJ ha sacado hace poco un facsímil que se puede encontrar en muchas de las librerías habituales y en Amazon por el razonable precio de 16,05 euros. Y también podéis encontrar todo el texto en la página de la RAE.

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