¿Por qué «detrás mío» sí es correcto?

Se suele decir que detrás mío, encima tuyo o delante nuestro son expresiones frecuentes, pero incorrectas. ¿Y si demostramos que son correctas?

¿Quién dice que sea incorrecto?

La RAE establece explícitamente que estas expresiones son incorrectas al ponerles una bolaspa (de bola + aspa) en artículos como «Detrás de mí, encima de mí, al lado mío» en su página web: «No debe decirse detrás mío, encima suya, etc., sino detrás de mí, encima de él, etc.». También lo deja claro en Twitter:

Aunque la Fundéu es algo menos tajante, también lo desaconseja en algunos tuits. En una recomendación dedicada al asunto señala que está muy difundido, pero que muchos hablantes cultos lo perciben como incorrecto.

Incluso en Yorokobu se dijo que la norma es la norma y que cosas como delante mío o enfrente suyo son incorrectas.

En cambio, no llega a tacharla de incorrecta la gramática de la RAE. En esta obra simplemente se dice que estas expresiones son propias de la lengua coloquial y que todavía hoy se perciben como construcciones no recomendables para la mayoría de los hablantes cultos de muchos países.

¿Por qué se dice que es incorrecto?

En verdad, por pocas cosas. La prueba fundamental que se suele dar es que no admiten llevar el posesivo delante: no se puede decir *su detrás. También se alega a veces que no hay un significado de posesión que justifique el uso de posesivos.

¿Por qué sí se puede considerar correcto?

1. No pasa nada por que en detrás mío no se exprese posesión

Como bien se observa en Cocodrilos en el diccionario, no tiene demasiado sentido permitir que vera pueda ir con posesivo en a la verita tuya porque se pueda decir a tu vera, pero que con un elemento con un significado muy similar como cerca no se permita decir cerca tuyo, basándose en el hecho de que no se pueda decir *su cerca. Ni la vera o el lado en a tu lado son tuyos, ni la parte cercana lo es cuando se usa cerca tuyo. No hay posesión; simplemente relación. De hecho, si realmente hubiera posesión, tal vez lo incorrecto sería usar detrás de mí y no detrás mío. No hay que olvidar que en la gramática de la RAE (§ 18.4a) se consideran incorrectas construcciones como *un libro de o *una casa de ti (y es verdad que suenan raras). En cambio, sí se acepta esta estructura (§ 18.4b) en una foto de mí, donde no se da el sentido posesivo de ‘una foto que me pertenece’, sino en el de ‘una foto en la que aparezco’, es decir, ‘una foto que está relacionada conmigo’, como lo puede estar mi parte de delante.

2. La prueba de su detrás no es válida

La pregunta clave y razonable es la siguiente: si ni en al lado tuyo ni en cerca tuyo o delante mío hay posesión, ¿por qué en un caso se puede poner el posesivo delante y en los otros no? Parece una pregunta letal, pero no lo es. La explicación es que en unos casos hay hueco para poner el posesivo en su sitio y en otros no. Así, en a tu lado, el hecho de que a y lado no se hayan fusionado permite que se pueda meter el posesivo. En cambio, en delante, detrás o, incluso, encima, se han fundido de tal manera de y ante (con una extraña l de la que hablo en la página 137 de mi tesis), de tras y en cima que no se puede meter un su o un tu en medio (es decir, donde correspondería): *de tu tras, *en tu cima. Poner como prueba que no se pueda decir *su delante sería casi como defender que no se puede decir en un libro mío porque es incorrecto decir *mi en un libro. No es posible decirlo porque ese no es el sitio del posesivo. En cambio, en los sitios en los que se puede poner en delante del adverbio y, por tanto, sí hay hueco para el posesivo, este se puede poner. Así, en el área andina se pueden decir cosas como La muchacha pasó por su delante (en el § 18.4m de la NGLE) y en La guerra del fin de mundo de Vargas Llosa aparece un en su delante (como se indica en Cocodrilos en el diccionario). Pero esto no quiere decir que allí sí haya un sentido posesivo, sino más bien que delante tiene una naturaleza más nominal gracias a que lo preposicional se saca fuera (siento ponerme algo teórico). El hecho de que muchos no podamos decir por su delante demuestra que la estructura interna de estos elementos es distinta en unas zonas y otras. Pero, por ejemplo, sí tenemos una estructura como a su alrededor con una extraña y sorprendente repetición de a que permite colar el su.

3. El uso de mío está justificado por la naturaleza nominal de los adverbios

Hay más pruebas sobre las propiedades nominales de estos adverbios que justificarían que se puedan combinar con elementos como mío, los cuales, como hemos visto, no siempre tienen necesariamente sentido posesivo (a pesar de su etiqueta gramatical de posesivos, en otro caso de etiqueta no demasiado afortunada, junto a la de masculino y femenino, como ya vimos). En el § 18.4p de la gramática de la RAE se indica que existen razones gramaticales para explicar que, aun siendo adverbios, estos elementos se puedan combinar con posesivos. Entre ellas se da la de que estos elementos identifican lugares, como si fueran nombres, o la de que pueden ser modificados por elementos adjetivales como mismo o justo: enfrente mismo del Prado. Que los adverbios están muy relacionados con los nombres se ve en que, de hecho, muchos contienen nombres, que en algunos casos se perciben de forma transparente. Por ejemplo, en los adverbios en -mente se ve mente, en enfrente se ve frente y ya descubrimos al analizar el origen de 100 pequeños elementos que ahora viene de hac hora ‘esta hora’, hoy de hoc die ‘este día’… Y, como se añade en Cocodrilos en el diccionario con algunos se pueden formar diminutivos, algo bastante característico de los nombres. No solo es posible con despacito, sino también con algunos de los que hemos visto aquí: cerquita.

Para más inri, a pesar de que elementos como delante no admiten posesivo antepuesto, sí pueden aparecer en una construcción que se da cuando hay posesivos de por medio. Igual que se puede decir Me ha tirado el cuaderno a la papelera en el sentido de ‘ha tirado mi cuaderno a la papelera’, se puede decir Se me ha puesto delante en el sentido de ‘se ha puesto delante mío’. Lo mismo en casos como se me ha caído encima o me ha pasado cerca. Esto también se analiza en la gramática de la RAE.

¿Y detrás mía?

En todas partes se indica que está más desprestigiado el uso del posesivo pospuesto femenino. Una vez que hemos dicho que es correcto usar detrás mío, ¿no se podría aceptar detrás mía? Salvo en casos como al lado suyo, donde el masculino está justificado por lado, o en en contra suya, donde contra exige el femenino, en general nada impediría utilizar uno u otro género dependiendo de si se entiende algo como ‘parte o zona de delante’ o ‘lugar de delante’. Aquí la norma se ha decantado por el uso del masculino, pero esto quizá no tenga más explicación que la que tiene el hecho de que se prefiera el calor a la calor o el hecho de que suene más chungo llamar a la discoteca la Pont Aeri que llamarla el Pont Aeri. De hecho, de aquí podrían sacar un argumento más los que fundamentan el sexismo lingüístico en vocales y géneros gramaticales.

Conclusión

Las pocas pruebas que se aducen de manera general para considerar incorrecta la construcción detrás mío se pueden desmontar sin demasiados problemas. Si a esto añadimos lo extendidas que están estas expresiones entre los hablantes cultos (en Cocodrilos en el diccionario se dan algunos ejemplos de autores de renombre como Vargas Llosa, Cabrera Infante, Benedetti o Savater que escriben, respectivamente, encima suyo, detrás mío, dentro mío y detrás suyo), no parece razonable seguir considerando incorrectas estas expresiones.

20 Comentarios
  • Xavier Allué
    Posted at 07:49h, 01 julio Responder

    Desde CAT. siempre había creido que era una “catalanada” en la que incurríamos los bilingües, perque en catalán es correcto; “darrera meu”, “davant seu”, etc. y que mientras me resultaba imposible corregirlo en el lenguaje hablado, conversaciones o clases, tomaba cuidado de corregirlo en los escritos.
    Me alegro que sea correcto. Lo compartiré.

    Xavier

    • Daniel
      Posted at 00:35h, 02 julio Responder

      No se confunda, Xavier, sigue siendo incorrecto. Lo que ha leído no es más que una opinión —a mi modo de ver— débilmente justificada, no la norma ni la recomendación común mayoritaria.

      • Juan Romeu
        Posted at 10:47h, 02 julio Responder

        Efectivamente, se sigue considerando incorrecto. Lo que he querido explicar, de forma concisa, es por qué se podría considerar correcto desde un punto de vista gramatical.

      • Eduardo
        Posted at 06:18h, 03 septiembre Responder

        No es una cuestión de sensación, son incorrectas en la Argentina como en cualquier país hispanohablante. Y los correctores argentinos lo enmendamos.

      • Eduardo
        Posted at 06:27h, 03 septiembre Responder

        Porque Vargas Llosa escribe «encima suyo», ¿deberíamos aceptarlo? No me parece un argumento serio. García Márquez tenía problemas con las tildes (o no les gustaba), no por eso hay que eliminarlas.

    • Javier VALLI
      Posted at 12:12h, 08 julio Responder

      En Argentina (o al menos de mi lado del Río dela Plata) usamos esas expresiones cotidianamente y no las sentimos como incorrectas.

  • María Dolores Sarmiento
    Posted at 04:15h, 02 julio Responder

    Yo creo que te vendría muy bien relajarte frente al mar y dejar la mente en blanco. Seguro que para septiembre estarás ya perfectamente..

    • Juan Romeu
      Posted at 10:43h, 02 julio Responder

      Ja, ja, ja. Sí, no estaría mal. Gracias por el consejo.

  • Pepe
    Posted at 14:37h, 21 julio Responder

    Las contrapruebas de los posesivos son inconsistentes. Tanto “vera” (metáfora) como “lado” sí indican una parte del hablante, por tanto ahí es lícito el uso del pronombre, lo que no ocurre con los adverbios.

    • Pau B,
      Posted at 17:51h, 01 septiembre Responder

      Exacto.

  • Eva Sala
    Posted at 16:24h, 18 septiembre Responder

    Lo siento pero yo cada vez que escucho expresiones como “detrás mía” me suenan fatal, me chirrían. . Acepto de mejor grado un taco bien dicho y eso que tampoco los suelo utilizar. En fin… al final cada uno hablará como le parezca y todo se irá aceptando porque se generaliza. Qué pena. A mí, desde luego, no me gusta para nada

  • Natalia Manfredi
    Posted at 12:16h, 13 noviembre Responder

    En Argentina se consideran incorrectas (el señor Javier Valli ha dicho lo contrario). Cualquier hablante culto lo sabe.

  • Pablo
    Posted at 02:58h, 14 noviembre Responder

    La vera o el lado son un nombre, mientras que detrás, delante, encima; son adverbios, y los adverbios no pueden tener posesión. Por lo tanto, ese argumento gramatical no tiene cabida.
    Una cosa es cerca, y otra muy distinta es la vera. La comprobación rápida de de “su detrás” y “su vera” se pueden complementar con “la detrás” y “la vera”.

  • Ana
    Posted at 20:49h, 14 diciembre Responder

    No me parece consistente esa prueba. Como dice el último comentarista, “lado” y “vera” (ribera, orilla) son sustantivos. De hecho, tienen género (el lado, la vera) y número (lado, lados), por tanto es lógico que podemos ponerles determinantes delante (tu lado, a tu vera) o detrás (al lado tuyo), no pasa lo mismo con esos adverbios, palabras invariables. En cuanto a “alrededor de ti” o “alrededor tuyo”, ambas formas se consideran correctas, pues en el segundo caso se ve como proveniente de a+el+rededor (‘contorno’).

  • Rafael Arribas
    Posted at 10:16h, 12 febrero Responder

    Cierto es que a todos nos chirría bastante ese detrás mío o delante mío. Pero se debe más a una costumbre normativa, que a un impedimento gramatical, como explica Juan Romeu. Aunque a algunos puedan parecerles débiles los argumentos que esgrime, yo creo que es interesante la reflexión que hace sobre la posesión y la pertenencia. Ahora bien, de ahí a que se impongan estos usos entre los filólogos y escritores hispanohablantes, hay un largo trecho. Vargas Llosa y Garcia Marquez posiblemente usaron estas locuciones adverbiakes en un contexto coloquial determinado, que no siempre tiene por qué producirse. De todas formas, mi enhorabuena al amigo Romeu, por aportar nuevas visiones y reflexiones enriquecedoras sobre nuestro lenguaje.

  • Lingüista
    Posted at 16:46h, 03 julio Responder

    Usted no ha entendido nada, y personalmente me parece un crimen que vaya divulgando confusión y aconsejando el mal uso de la lengua.
    Primero aprenda a entender el código y sus significados, sus reglas, normas y convenciones, y cuando escriba bien de verdad (tiene algunas erratas importantes en este artículo) entonces hable de lo que sabe.
    Mientras, no debería intentar explicar nada.
    Saludos cordiales.

    • Juan Romeu
      Posted at 17:20h, 03 julio Responder

      Hola. Te garantizamos que algo entendemos del asunto y de las normas del español en general. Otra cosa es que la norma que se suela dar sobre esto sea otra y que poca gente se atreva a cuestionarla. Te agradeceríamos que nos dijeras alguna de las erratas importantes que según tú hay en el artículo para que haya algo de fundamento en tu queja. Y estaría bien que dieras algún argumento en contra de lo que se dice aparte de ampararte en que la norma es así y ya está. Frente a ti nosotros nos esforzamos en explicar, no para convencer, sino para que la gente reflexione sobre el uso de la lengua, que muchas veces no es tan malo como puede creer gente como tú. Saludos.

  • Alejandro
    Posted at 08:51h, 31 julio Responder

    Estas reflexiones pueden ser interesantes para lingüistas y duchos en el código y las normas del español, pero son «peligrosas» para el hablante común, el cual carece normalmente de los conocimientos básicos que le permitan comprender completamente este razonamiento y al cual esta argumentación no llevaría a la reflexión sino a todo lo contrario: a la exoneración de la necesidad de conocer la gramática para poder hablar correctamente.

  • elo
    Posted at 07:06h, 09 octubre Responder

    Las preposiciones están para algo y no pueden ser eliminadas porque sí. Detrás no es lo mismo que detrás de.

  • Juan Manuel Hernández Otero
    Posted at 08:45h, 13 octubre Responder

    Me sorprenden los fundamentalistas, y sobre todo el grado de enfurruñamiento al que pueden llegar, que les impide muchas veces usar la buena educación (dicho sea en el sentido más humano y menos normativo posible) para exponer una opinión contraria. Se puede disentir de este buen artículo sin tanta bilis ni tanta altanería.

    He llegado a este artículo porque en Sevilla es más que común usar estos adverbios con el posesivo, e incluso con el posesivo en femenino. Yo mismo he tenido que hacer esfuerzos desagradables para cambiar este uso, y aún se me cuelan cada dos por tres cuando abro la boca. Siempre me había preguntado de dónde venía un error tan extendido, y ahora, gracias a este artículo, tengo algunos datos interesantes para explicármelo. Eso sí, seguiré tratando de obedecer a la sacrosanta Academia, justo hasta que a sus infalibles miembros les dé por aceptar que grandes cantidades de hablantes justifican la aceptación de estos errores, que todo puede pasar.

    Enhorabuena por el artículo, por la página y, ante todo, por el tono de lo que escribes, que sin duda es el mejor para tratar estos temas y casi todos.

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