Un gallete de paquetas y más espunerismos a montones y follones

Un gallete de paquetas y más espunerismos a montones y follones

Juan Manuel Seco del Cacho y Diego Varela Villafranca

En Parablas, Juan Romeu hablaba de pasada sobre un fenómeno poco conocido en español, que ilustró con una frase mítica en su familia: «Por favir, ¿está Joacón?». Presentamos aquí algunas transmutaciones similares a esta, como un gallete de paquetas y más espunerismos a montones y follones.

Espunerismos

El fenómeno que mencionaba Juan se conoce como espunerismo. Se trata de un tipo especial de lapsus lingüístico, muy popular en el mundo angloparlante, sobre todo por el efecto cómico que suele provocar. El término procede de la palabra inglesa spoonerism y debe su nombre a William Archibald Spooner (1844-1930), clérigo y profesor inglés que ocupó varios cargos en el New College de Oxford y que fue famoso, al parecer, por su propensión al despiste y en especial a los accidentes verbales.

A Spooner se le atribuye haber proclamado en presencia de la reina Victoria la frase Three cheers for our queer old dean! (‘¡Tres hurras por nuestro viejo y extraño decano!’) en lugar del esperable Three cheers for our dear old queen! (‘¡Tres hurras por nuestra venerable y amada reina!’), donde, como se ve, our dear queen (‘nuestra amada reina’) se transformó involuntariamente en our queer dean (‘nuestro extraño decano’).

Aunque no hay unanimidad total en cuanto a qué se considera espunerismo y qué no, podríamos decir que un espunerismo prototípico se produce cuando se trastocan sonidos, sílabas u otros segmentos formales entre dos palabras de una frase, tras lo cual otras dos voces reemplazan a las originales. Es lo que hemos visto en los ya mencionados Por favir y Joacón en vez de Por favor y Joaquín o en queer dean en lugar de dear queen. Como se ve, los ejemplos anteriores coinciden entre sí en el hecho de que el mensaje original queda saboteado. No obstante, de acuerdo con la coherencia del resultado final, podríamos hablar de cuatro clases de espunerismos.

Tipos de espunerismos

1. Las dos palabras resultantes no existen (son pseudopalabras):

singulino mascular por masculino singular

gallete de paquetas por paquete de galletas

2. Una de las dos palabras tiene sentido, pero la otra no:

samor a jabón por sabor a jamón

3. Las dos palabras existen, pero la nueva frase carece de sentido:

Voy a rata de Juan un caso en vez de Voy a casa de Juan un rato

4. Las dos palabras resultantes existen, pero con la peculiaridad de que la frase original adquiere un nuevo sentido, como en el ya visto our queer dean ‘nuestro extraño decano’ por our dear queen ‘nuestra amada reina’ o en este otro ejemplo, también atribuido a Spooner:

the weight of rages (‘el peso de las iras’) por the rate of wages (‘el nivel de los jornales’).

Este último tipo (el 4), que podríamos denominar espunerismo perfecto, es el que goza de mayor popularidad entre los angloparlantes. El hecho de que el inglés cuente con un vocalismo muy rico y con numerosas palabras monosílabas y bisílabas parece ser el motivo que ha favorecido su profusión. Pero, curiosamente, los espunerismos más habituales en inglés —o, al menos, los más conocidos—no se generan de forma accidental, sino que son fruto de la inventiva y el ingenio de gente graciosa que aprovecha las posibilidades que les ofrece su idioma.

¿Invenciones?

De hecho, convendría tener presente que Spooner negaba ser el autor de la mayoría de los lapsus que se le imputaban, o que, incluso, su propia hija juraba y perjuraba que nunca había oído a su padre ningún desliz lingüístico de esta clase. En realidad, muchos de los errores que se le atribuyeron en su tiempo eran solo invenciones de sus colegas o de alumnos de la universidad que querían reírse a su costa. No deja de ser curioso que en vida del propio Spooner estas anécdotas apócrifas ya empezaran a conocerse con la etiqueta de spoonerisms.

Un ejemplo manifiesto de falsa atribución al pobre reverendo es la siguiente retahíla que debió de circular por el College:

«You have hissed all my mystery lectures. You have tasted a whole worm. Please leave Oxford on the next town drain»

(‘Usted ha silbado todas mis misteriosas lecciones. Ha degustado un gusano entero. Por favor, abandone Oxford en el siguiente drenaje de la ciudad’).

Se trata de una variación claramente intencionada y muy elaborada de «You have missed all my history lectures. You have wasted a whole term. Please leave Oxford on the next down train» (‘Usted ha faltado a todas mis clases de historia. Ha desaprovechado todo el trimestre. Por favor, abandone Oxford en el siguiente tren’). Resulta obvio que un cambio tan complejo no sucede espontáneamente en la vida real.

En español

A diferencia del inglés, las características de la lengua española dificultan la aparición de los espunerismos perfectos, y este debe de ser el motivo por el que el fenómeno apenas nos resulta conocido. Sin embargo, pese a las dificultades, a veces suena la flauta. Hace años, una profesora universitaria se quejaba en plena clase de las trabas injustificadas que le ponían para ciertas gestiones, las cuales no le habían dejado más remedio que montar un follón. ¡Y vaya si lo montó! Sobre todo al contarlo. Pues, ante el aula abarrotada, dijo por error «follé un montón» en lugar de «monté un follón». Con todo, resulta curioso que ahora en internet pueda encontrarse este mismo espunerismo bajo el modelo de frase chistosa del tipo No es lo mismo A que ∀, donde el segundo elemento se crea trastocando las palabras que aparecen en el primero.

Así, este espunerismo en concreto se habría generado igualmente como lapsus (en el ejemplo real de la profesora universitaria) y como creación intencionada (No es lo mismo montar un follón que follar un montón). No deja de ser llamativo que uno de los escasos ejemplos de espunerismo perfecto en español haya seguido las dos mismas vías creativas que en inglés.

O, a lo mejor, los espunerismos perfectos en español no son tan escasos… ¿Podrías aportar tú alguno?


Sobre los autores

Juan Manuel Seco del Cacho es licenciado en Filología Inglesa (1988) y doctor en Filología (2007) por la Universidad Complutense de Madrid. Desde 1990 trabaja como profesor de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas. Puedes consultar su tesis sobre etimología popular en el siguiente enlace: http://eprints.ucm.es/7890/1/T30256.pdf

Diego Varela Villafranca es licenciado en Filología Clásica (1988) y doctor en Lingüística (2016) por la Universidad Autónoma de Madrid. Desde el año 2000 trabaja como etimólogo y lexicógrafo en el Instituto de Lexicografía de la Real Academia Española. Puedes consultar su tesis sobre homonimia parasitaria en el siguiente enlace: https://repositorio.uam.es/handle/10486/671499. Quizá te interesen también estos otros artículos: Descubriendo “quién son” y “cuál eran”  y Consolidación y secuela de un error: el precioso caso de las piedras preciosas prasma y plasma.

16 Comentarios
  • Optional name
    Posted at 21:54h, 27 junio Responder

    Me quedé encantada con el artículo!
    Y además, me pasa muy a menudo espontáneamente. Me resulta muy gracioso,!!

  • Rob
    Posted at 06:04h, 29 junio Responder

    ¡Excelente! Un sitio web muy bien ordenado. Como un inglés de pura cepa me fascina el artículo. En el caso de una palabra equivocada o del uso incorrecto hay dos términos más en el idioma: un “malapropism” (William Shakespeare’s ‘Much ado about nothing’ en 1598) y un “dogberryism” ( Richard Sheridan’s ‘The rivals’ en 1775).

  • Juan Antonio Vázquez
    Posted at 23:23h, 05 julio Responder

    Hay uno clásico clásico: “Se atormenta una vecina”. Enhorabuena por el artículo y saludos palabreriles.

  • neem
    Posted at 22:59h, 14 julio Responder

    Mal parto me raya, se atormenta una vecina…

  • Danielo
    Posted at 03:48h, 15 julio Responder

    “Habéis sido muy blandos con la traducción. Es aún más gracioso. Three cheers for our queer old dean!” se traduciría por “Tres hurras por nuestro viejo y maricón decano”

  • Honorato Weller
    Posted at 05:53h, 15 julio Responder

    Un clásico: no es lo mismo “Rebajas y novedades en el piso de encima” que “Te rajas y no ves nada y encima te pisan”.
    Un caso real: mi abuela comiendo “espinaos con bacalaca”.

  • Paco F
    Posted at 06:22h, 15 julio Responder

    He echado de menos ¡que no panda el cúnico! Saludos

  • Nnpp
    Posted at 06:32h, 15 julio Responder

    Que no panda el cúnico!

  • Luis Q
    Posted at 07:28h, 15 julio Responder

    Hay van un par de aportaciones legendarias en mi grupo de amigos: “¿cuantos fumarros te has cigado hoy?” Y “ahí viene corren Beliendo”

  • Emilio
    Posted at 07:31h, 15 julio Responder

    No es lo mismo “Se avecina una tormenta” que “Se atormenta una vecina”.

  • marianico
    Posted at 11:14h, 15 julio Responder

    Sin duda nuestro presidente Mariano es un gran admirador de esta técnica. Me pregunto si será por sus amplios conocimientos del idioma de las islas británicas.
    Gran artículo. Gracias.

  • Marta
    Posted at 23:11h, 17 julio Responder

    En la carnicería, ante todos los clientes, la carnicera, que andaba con prisa, nerviosa…le dice a su marido: – Ve a casa y “mete la polla en el ollo”. Quería decirle que metiera el pollo en la olla, al parecer para tener la comida preparada al salir del trabajo. Es verídico.

  • Terrio
    Posted at 12:34h, 19 agosto Responder

    Yo he oído mucho ese que dice que no es lo mismo dos tazas de te que dos tetazas. Incluso hay una imagen que lo relata muy bien y que he intentado poner en el comentario, pero no he habido sacerlo… ¡Perdón!, quería decir no he sabido hacerlo.

  • Muriel
    Posted at 13:35h, 20 agosto Responder

    No es lo mismo un gato montés que te montes un gato.
    No es lo mismo dos tazas de té que dos té tazas.

  • Miguel Sánchez Gil
    Posted at 14:35h, 22 agosto Responder

    nosotros somos muy de: ¿Ay, álmara de canto!

  • MJOTEROD
    Posted at 19:18h, 07 septiembre Responder

    ¿Y qué tal “sacar el carro a pegar” o los culinarios “cerdeta de chulo” y “hollo al porno”? [En Colombia llamamos carro al automóvil/coche y chulo al buitre, ave carroñera]. Los regionalismos hacen más variado y divertido el ejercicio.

Enviar un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza «cookies» para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando, está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas «cookies» y la aceptación de nuestra política de cookies. Pinche el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies