Joyas lingüísticas del reguetón (versión 2017)

Tras el éxito de la primera entrega de las joyas lingüísticas del reguetón, analizamos aquí las joyas lingüísticas del reguetón (versión 2017). ¡Bailemos!

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bailemos

Son muchos los que se quejan de que en la canción Reggaetón lento de CNCO se use bailemos como forma de pasado por bailamos. Según ellos, la canción diría lo siguiente:

Yo solo la miré y me gustó, me pegué y la invité, bailemos, ¿eh?

¿Tienen razón? Parece que no. Aquí no se da el uso —propio de algunas zonas— del presente de subjuntivo por el perfecto simple de indicativo. Lo que ocurre es que se reproducen las palabras con las que una persona invita a otra a bailar. La 1.ª persona del plural del presente de subjuntivo tiene aquí, por tanto, un uso imperativo o de proposición:

Yo solo la miré y me gustó, me pegué y la invité: ¡Bailemos!, ¿eh?

Así pues, aunque ese eh queda un poco raro, la queja no está justificada. Sí lo estaría la queja de que se utilice el anglicismo lipstick (recogida en el Diccionario de americanismos) en lugar de pintalabios.

Pero la canción tiene más. Por ejemplo, empieza con qué bien se ve, me trae loco su figura (que recuerda al qué bien te ves de Romeo Santos). Según el DLE, este uso pronominal de ver con el sentido de ‘aparecer’ o ‘mostrarse’ (acepción 20) es más frecuente en América. Esta construcción semicopulativa con ver se analiza en la NGLE.

También encontramos un «la noche está para un reguetón lento». En esta construcción, que tiene un sentido de idoneidad o predisposición, se entiende algo así como que la noche es idónea para bailar un reguetón lento. Recuerda a otros casos como Estoy pa dártela (de Osmani García con Farruko y J Álvarez).

despacito

Si en la anterior entrada de joyas del reguetón veíamos que corrían bulos por las redes de que Pitbull para sus letras se inspiraba en Neruda y Cortázar, ahora se han hecho bromas sobre la posibilidad de que Luis Fonsi y Erika Ender se hayan inspirado para Despacito en Vargas Llosa, en concreto en su relato Los cachorros:

Podría ser. En cualquier caso, lo importante es aclarar que en la NGLE se indica que los adverbios también admiten diminutivos y, junto a ahorita, deprisitacerquita, se cita despacito. Ah, y no parece que sea el caso, pero, según el Diccionario de americanismos, en el español popular de muchos países despacito significa ‘sin ruido’.

lumbra

Pero es que el reguetón se permite hasta inventar palabras. Se dice que la palabra lumbra no solo es el título de la canción Lumbra de Cali y El Dandee (con Shaggy), sino que además la propia palabra es creación suya. Tendría el significado de ‘destello del fuego’. Curiosamente, uno de los pocos ejemplos de lumbra que se encuentran en CORDE —en un poema de Zorrilla— está mal:

Yo te adoro, magnífica lumbra,
tan sólo por tu tibia brillantez,
y no veo en tu espléndida carrera
más que la mano del eterno juez.

Como se deduce por la rima y la métrica, debería poner lumbrera.

guayando

En Vacaciones de Wisin, se dice «y sigo guayando y bailando hasta que los pies se me inflaman». Sabiendo que Doble U es puertorriqueño, la acepción que mejor encajaría del Diccionario de americanismos es la que se da de guayar la hebilla: ‘bailar alguien muy apretado a la pareja’. Y, en vista de lo que se puede encontrar por Internet, parece que es más o menos ese el sentido que se le da en la canción, pues guayar se utiliza con el sentido de ‘perrear’. Lo confirma el trabajo El reguetón: análisis del léxico de la música de los reguetoneros puertorriqueños de Ashley Elizabeth Wood (ver pp. 68 y ss.).

me rehúso

En el propio título de la canción Me rehúso de Danny Ocean (venezolano residente en Miami), hay una construcción peliaguda: el uso del verbo rehusar como pronominal. En el Diccionario de americanismos se recoge rehusarse con el sentido de ‘negarse’. En el DPD se censura su uso (no tanto en la NGLE): *Se rehúsan a cooperar… A este respecto, es curioso el siguiente ejemplo de Un viaje de novios de Emilia Pardo Bazán, puesto en boca de una «despedazadora» de la sintaxis:

«—El señor será bastante amable de dispensarme… —protestó la fondista, despedazando sin compasión, en su aturdimiento, la sintaxis castellana—. Yo me rehúso a lo que el señor propone, yo soy verdaderamente desolada, pero esto, no se hace, esto no se hizo jamás en nuestras casas…».

Aun así, en CORDE es posible encontrar un ejemplo de Gertrudis Gómez de Avellaneda (habría que comprobar si está bien transcrito):

«Huberto no podía rehusarse a tan afectuosa exigencia».

Además, en esta canción (y en muchas otras, como Hey DJ de CNCO o Escápate conmigo de Wisin y Ozuna) también encontramos un baby, que no tendría demasiada gracia si no fuera por la tierna definición del Diccionario de americanismos: ‘tratamiento cariñoso entre enamorados’ (usado en el sureste de EE. UU. y en Venezuela, entre otros).

parar bola

En Chantaje de Maluma y Shakira (ambos colombianos), ella canta: «No pares bola a toda esa mala propaganda». En el Diccionario de americanismos, se dice que parar bola(s) se usa en países como Colombia y significa ‘prestar atención a alguien o a algo’. El significado es similar al de dar bola, definido en el diccionario general como ‘prestar atención’, que, aunque venga con marca de ser usada en países de América del Sur y algunos de Centroamérica, también se usa en España.

picky

Joey Montana (panameño) usa unas cuantas veces la palabra picky, haciendo méritos para que la RAE la acepte, aunque sea adaptada como piqui. Picky es una palabra útil —sorprendentemente no recogida en el Diccionario de americanismos— que se emplea con el sentido de ‘selectivo, puntilloso, exigente o quisquilloso’. Lo cierto es que, aunque acabara entrando picky (o piqui) en español, jamás llegaría a la altura de quisquilloso (formado sobre quisquilla, que a su vez viene del latín quisquilia ‘menudencias’). 

Pero en la canción hay otra curiosidad lingüística. Si eres español, te chocará el le de «dice que tiene novio pero yo no le creo». Como se explica en el DPD y en la NGLE, en América (excepto en Cuba) la persona a la que se cree se trata como complemento indirecto y, por tanto, se pronominaliza como le. En España sería más normal pero yo no la creo.

Morat (artista invitado)

Aunque la banda colombiana Morat (los de Cómo te atreves y los coros de Mi nuevo vicio) no es de reguetón, sino más bien de folk-pop, la incluyo como el artista invitado de este año por su sonido veraniego y por sus joyas lingüísticas (el del anterior fueron Carlos Vives y Shakira con su vallenato). Por ejemplo, en Cuánto me duele encontramos un «entre más me duele, más te sigo». En la NGLE se da entre más…, más… como una de las pautas posibles de las comparativas proporcionales (como las de cuanto más te miro, más me gustas). En esta obra se explica que, aunque la construcción se considera incorrecta en algunas zonas, es propia de la lengua culta de otras como México y Centroamérica. Se ve que también en Colombia.

Otra construcción curiosa de Morat es la de cada que… que se ve en Una vez más: «porque cada que te canto, las palabras salen». Muchos diríamos que ahí falta un vez o algo así. Y falta, pero, como señala la NGLE, esta omisión ya se producía en el español medieval. Se dan ejemplos como estos:

«Cómenlo las bestias e las aues cada que pueden» (Alfonso X, Setenario); «Sienpre me fallo mal cada que te escucho» (Arcipreste de Hita, Libro de buen amor).

En este caso, la NGLE clava la zona, pues dice que, aparte de en zonas como México o Paraguay, esta construcción sigue viva en Centroamérica y el Caribe, especialmente en Colombia y Venezuela.

El nombre del grupo, por cierto, viene del de una casa de las afueras de Bogotá llamada La Morat, donde empezaron a ensayar. Morat era el apellido de un antepasado de Alejandro Posada, antiguo miembro del grupo.

Y mucho mucho más…

A todo lo anterior se pueden añadir muchos más casos. Algunos ejemplos: un pari por party en Safari de J Balvin (ver entrada anterior); un mami en Felices los 4 de Maluma, que, según el Diccionario de americanismos, se usa en Colombia para dirigirse a la novia o a la esposa; el dativo de interés (o benefactivo) de Súbeme la radio (con tilde); el diminutivo noviecito («dile al noviecito tuyo») de El amante de Nicky Jam —que se construye a la manera de otros descritos en la NGLE como lluviecita, limpiecito o patiecito—, además de su comienzo ya yo me cansé, de lo que ya hablamos en la entrada anterior; o el crop de Mala mujer de C. Tangana

Más: el payamitas ‘pijamitas’ de «quítate las payamitas pa que tú veas» en Hey ma de Pitbull y J Balvin; el abusadora (‘persona que se aprovecha de la confianza y la bondad de otra’) de Traidora de Gente de Zona y Marc Anthony; el pueda ser y el mahones (en Puerto Rico y República Dominicana ‘pantalón de tela recia, ceñido y en general tirando a azul’) de Báilame despacio del dominicano Xantos; el uso en La Rompe corazones (Daddy Yankee y Ozuna) del verbo transar (en América, derivado regresivo de transación, forma vulgar de transacción), o el «hasta que se seque el malecón» de la canción de Jacob Forever y Gente de Zona, frase que al parecer se ha puesto de moda entre los cubanos para indicar que uno es cubano hasta que se seque el malecón, es decir, para siempre.

Y tras este buen surtido de joyas lingüísticas podemos poner fin a la versión 2017. Habrá muchas más. Mientras tanto, ¡disfrutad bailando!

2 Comentarios
  • Santiago
    Posted at 22:46h, 13 septiembre Responder

    Buenísimos los dos artículos

    Por cierto, una notita: El amante es de Nicky Jam, no de Daddy Yankee.

    • Juan Romeu
      Posted at 16:38h, 26 septiembre Responder

      Muchísimas gracias. Ya está cambiado. Un saludo

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