¿Quién teme a una declinación?

¿Te asustan las declinaciones del latín? ¿Y si te decimos que conoces más palabras declinadas de las que crees? ¡Vamos a comprobarlo!

¿Qué es una declinación?

Antes de empezar a ver cuántas palabras declinadas del latín conoces, es conveniente que sepas bien lo que es una declinación. Como digo en Lo que el español esconde, en latín y en otras lenguas, para que un nombre desempeñe una función u otra en la oración se le pone una terminación concreta. Cuando un nombre adopta esta forma según su función, se dice que está en un determinado caso. Así, más o menos, en latín, un nombre puede estar en los siguientes casos:

Mi truco mnemotécnico para aprendérmelos era NVAGDA.

Vale, ¿y qué es una declinación? Pues resulta que cada caso puede tener una terminación u otra dependiendo de a qué declinación pertenezca. Así que, como se indica en delcastellano.com, una declinación es el conjunto de casos. Es similar a lo que pasa con nuestras conjugaciones verbales. Por tanto, un nombre del latín no solo tendrá una terminación distinta dependiendo del caso en el que esté, sino también dependiendo de a qué declinación pertenezca. ¿Y cuántas declinaciones tiene el latín? Nada menos que 5. Y encima hay singular y plural; y hasta formas especiales de neutro. ¿Te parece difícil? Normal, es complicadillo, pero aquí vas a comprobar que ya conoces muchas formas de los distintos casos y declinaciones. Para facilitar un poco la tarea, en esta entrada solo veremos el singular.

Vayamos, pues, caso a caso rellenando esta tabla:

Las casillas amarillas corresponden a las más difíciles de rellenar. La que además tiene recuadro es la más difícil.

Nominativo


Como veíamos, el nominativo se usa principalmente para el sujeto. Las terminaciones son:

Busquemos palabras en este caso que conozcas. ¿Te suena alea iacta est? Alea es un nombre de la 1.ª declinación que significa ‘dado’. Así, la frase entera significa literalmente ‘el dado está echado’, en el sentido de ‘la suerte’. Como alea es el sujeto, está en nominativo y termina en -a. Con este tenemos el primero:

Ahora a por un nominativo de la 2.ª declinación. Si has estado alguna vez en un campus, ahí tienes uno. En latín campus ‘campo abierto, llanura’, de donde viene nuestro campo, es un nombre de la 2.ª declinación y, por tanto, su nominativo termina en -us. Aquí el nominativo se debe a que la palabra se tomó en ese caso en inglés, de donde nos ha llegado a nosotros. Con -er hay ejemplos como magister, de donde viene directamente magíster. Y hay hasta un caso con -ir: vir ‘hombre’.

¿Y en neutro? Pues muchas de las palabras que conoces terminadas en -um en español, como currículum, ultimátum o solárium vienen del nominativo neutro (de curriculum…). También delirium en delirium tremens.

Podemos rellenar la siguiente casilla:

Vamos con la 3.ª. Aquí puede haber muchas terminaciones, tanto con vocal como con consonante. Entre los distintos ejemplos están muchos que te sonarán seguro, como homo (de homo sapiens, por ejemplo), mare (en mare nostrum ‘mar nuestro, es decir, el Mediterráneo) o mater, frater y pater e, incluso, carmen ‘canción’ o corpus ‘cuerpo’.

De la 4.ª hay un ejemplo clásico, que es senatus, como en Senatus PopulusQue Romanus el senado y el pueblo romano’, lo que dio lugar a las siglas SPQR, que seguro que habrás visto en el estandarte (del franco *stand hard ‘mantente firme’) de alguna película o en alguna tapa de alcantarilla de Italia.

Como neutro está cornu, que se ve en el origen de nuestra voz cornucopia (‘vaso en forma de cuerno’), de cornu copiae ‘cuerno de abundancia’ (cf. copioso).

Y antes de rellenar la tabla vamos a la 5.ª. En la 5.ª son pocos nombres, pero son. Entre otros, está dies ‘día’, que ves en dies irae ‘día de la ira’, y está res ‘cosa’, del clásico res publica ‘cosa pública’, que dio república.

Veamos cómo va la tabla:

Acusativo


Seguimos. Aunque el siguiente caso que suele aparecer en las tablas de declinaciones es el vocativo, lo dejamos para el final. Abordemos antes el acusativo. Recuerda que este es el caso utilizado, entre otras cosas, para el complemento directo. Estas son sus terminaciones (en las que, como verás, predomina la -m):

Empecemos. De la 1.ª conoces papam en habemus papam ‘tenemos papa’. Pero el acusativo también podía aparecer como complemento de in cuando significaba ‘hacia’ y no ‘en’. Así, en in memoriam se usa el acusativo memoriam porque se expresa algo así como ‘hacia la memoria o recuerdo de alguien’.

De la 2.ª, si te sabes mínimamente la canción Adeste fideles, tienes el acusativo Dominum (nominativo dominus ‘señor’) en venite adoremus Dominum ‘venid, adoremos al señor’. Además, otra preposición direccional que se combina o rige acusativo es ad ‘a, hacia, hasta’ (origen de a). Y así tenemos, entre muchas otras, ad infinitum ‘hasta el infinito’ con el acusativo de la 2.ª en -um. Con vir tenemos virum al comienzo de la Eneida de Virgilio: arma virumque cano ‘canto las armas y el hombre’.

En la 3.ª los nombres que no son neutros terminarán en –em y los neutros terminarán igual que el nominativo. Como acusativo no neutro en función de complemento directo tenemos un ejemplo que muestra un acusativo neutro de la 2.ª declinación, bellum (nom. bellum), y un acusativo femenino de la 3.ª, pacem (nom. pax ‘paz’): Si vis pacem, para bellum, es decir, ‘si quieres la paz, prepara la guerra’. Pero hay casos muy conocidos con otras preposiciones que rigen acusativo. Así, post ‘después’ se une al acusativo mortem (nominativo mors ‘muerte’) para dar post mortem ‘después de la muerte’. Como neutro, me ha costado, pero tenemos corpus en habeas corpus, literalmente ‘que tengas el cuerpo’. Como se ve, por ser neutro aquí el acusativo es igual que el nominativo y no es algo como *corporem.

Para la 4.ª quizá recuerdes uno de La vida de Brian. Queriendo decir ‘Romanos, marchaos a casa’, Brian pinta el grafiti Romanes eunt domus y le regañan por haberlo escrito mal, pues lo adecuado habría sido ahí escribir Romani ite… y el acusativo de dirección de domus, esta vez sin preposición. ¿Cuál es? Puesto que domus es un nombre de la 4.ª declinación, lo adecuado es domum: Romani ite domum. En cuanto al neutro, aunque no es seguro que lo sea en genuflexio, de donde viene nuestra genuflexión ‘acción de arrodillarse’, sí es acusativo genu (nom. genu ‘rodilla’) en la expresión genu flexere ‘doblar la rodilla’.

Y terminamos el acusativo singular con la 5.ª. Sabiendo que diem es el acusativo de dies, quizá se te ocurra un ejemplo muy famoso. Sí, carpe diem. Ahí diem es complemento directo de carpe en una locución que literalmente significa ‘coge el día’. Y con la preposición post, que ya sabemos que pide acusativo, y ante, que también puede pedirlo, tenemos post meridiem y ante meridiem ‘después y antes del mediodía’, que se conocen mejor por sus abreviaturas a. m. y p. m.

Y así llevamos ya la tabla:

Genitivo


Yo creo que el genitivo es mi caso favorito. Se utiliza como complemento del nombre, es decir, con el sentido de ‘de algo’. Estas son las terminaciones:

¿Se te ocurre algún genitivo terminado en -ae? Hemos visto antes uno en dies irae ‘día de la ira’. Y hay muchos otros, como misericordiae en mater misericordiae ‘madre de misericordia’ de la salve, linguae en lapsus linguae ‘error de lengua’ o vitae en curriculum vitae ‘carrera de la vida’. Seguro que a partir de ahora te encuentras con muchos más. Incluso conoces un genitivo arcaico (en -as en vez de en -ae): familias en pater familias ‘padre de familia’.

De la 2.ª tienes Dei (nom. Deus ‘Dios’) en agnus Dei ‘cordero de Dios’, o Christi (nom. Christus ‘Cristo’) en corpus Christi ‘cuerpo de Cristo’, además de calami en la contrapartida escrita del lapsus linguae, esto es, en lapsus calami ‘error de pluma’ (de calamus ‘pluma’; cf. Cálamo & Cran). Otro genitivo de la 2.ª declinación archiconocido es populi en vox populi (nom. populus ‘pueblo’). Otro: mundi en mappa mundi ‘mapa del mundo’, que dio mapamundi.

De la 3.ª está maris (recuerda el nominativo mare) en stella maris ‘estrella del mar’. También honoris en honoris causa ‘por causa del honor’ es un genitivo de 3.ª. Y lo es patris en in nomine Patris ‘en el nombre del padre’, donde luego sigue uno de la 2.ª, … et Filii ‘y del hijo’ (nom. filius ‘hijo’), y se termina con uno de la 4.ª: … et Spiritus Sancti ‘y del espíritu santo’.

Y así podemos irnos directos a la 5.ª, donde el color amarillo de la tabla ya indica que el genitivo es difícil. Uno que ha aparecido recientemente es fidei (nom. fides ‘fe’) en Lumen fidei ‘luz de la fe’, el nombre de la primera encíclica del papa Francisco (de 2013). Pero uno que conocemos mejor es el rei (nom. res ‘cosa’) que tenemos en reivindicación, de rei vindicatio ‘vindicación de una cosa’.

Con el genitivo, así de completa queda ya la tabla:

Dativo


Vamos con el dativo. Recuerda que es el que suele funcionar como complemento indirecto. Estas son sus terminaciones:

De la 1.ª declinación no es fácil encontrar ejemplos. Uno de los posibles orígenes del lema A. E. I. O. U. de la casa de Austria es Austriae est imperare orbi universo ‘A Austria le corresponde gobernar todo el universo’, donde Austriae sería un dativo.

Se puede encontrar un dativo de la 2.ª en cui bono? ‘¿para el beneficio de quién?’. Aquí bono sería un dativo del neutro bonum ‘beneficio’. Otro ejemplo nos lo ha conseguido Diego Varela Villafranca (latinista de la RAE), a quien he pedido ayuda para algunos. Es de Virgilio: experto credite ‘confiad en quien tiene experiencia’. El verbo credere ‘creer’ regía dativo en latín, como experto (nom. expertus). También existe la versión con el imperativo en singular experto crede ‘confía en quien tiene experiencia’.

De la 3.ª encontramos un dativo en una conocida máxima: homo homini lupus ‘el hombre es un lobo para el hombre’. Aquí se utiliza el homo nominativo que ya hemos visto y un homini dativo. (Aquí puedes ver que en la 3.ª declinación el nominativo puede ser mucho más corto que otros tiempos). Y tenemos dos dativos de 3.ª en urbi et orbi ‘a la ciudad y al mundo’ (nominativos urbs y orbis). Hay quien dice equivocadamente *urbi et orbe porque no sabe, como ahora sabes tú, que el dativo de 3.ª termina en –i, frente al ablativo, que, como verás ahora, puede acabar en -e.

Tampoco es fácil encontrar dativos de la 4.ª. De los evangelios se puede extraer uno, domui, en  Pax huic domui ‘paz a esta casa’. Es la manera en la que Jesús les dice a sus discípulos que saluden al entrar en las casas para predicar el evangelio.

Para el de la 5.ª —el que había marcado como más difícil—, me ha tenido que salvar Diego. Ha encontrado este ejemplo con un dativo de 5.ªrei, y otro de 1.ª, iracundiae: rei nulli prodest mora nisi iracundiae ‘la tardanza no es buena para ninguna cosa, salvo para la cólera’ (Publio Siro).

¡Podemos rellenar el dativo!:

Ablativo


El ablativo se usa mucho y conservamos bastantes ejemplos. Se usa como complemento circunstancial tanto solo como precedido de preposiciones como in. Estas son las terminaciones:

De la 1.ª, tenemos un clásico: mea culpa ‘por mi culpa’. Aquí culpa es el ablativo de culpa. De la 2.ª hay algunos casos famosos como grosso modo, que ya vimos, o vitro (nom. vitrum) en in vitro, literalmente ‘en el vidrio’.

De la 3.ª tenemos uno que se ve solo y con incorpore. Aparece en corpore insepulto ‘con el cuerpo sin sepultar’ y en mens sana in corpore sano ‘mente sana en un cuerpo sano’. Corpore es el ablativo de corpus ‘cuerpo’. Otro de la 3.ª con in es pace en requiescat in pace ‘descanse en paz’.

De la 4.ª en -u tenemos motu (nom. motus) en motu proprio o sensu en lato sensu ‘en sentido amplio’ y en stricto sensu o sensu stricto ‘en sentido estricto’, y con in tenemos también uno de la 4.ªsitu en in situ ‘en el sitio’, de situs ‘sitio’.

De la 5.ª seguramente conozcas la expresión prima facie ‘a primera vista’, donde facie es el ablativo de facies ‘rostro, cara’.

Con otras preposiciones tenemos un ejemplo de la 1.ª como en ex cathedra ‘desde la silla’ (nom. cathedra); uno de la 2.ª como en de facto ‘de hecho’, de factum ‘hecho’; otro de la 3.ª en el título del libro de Tito Livio, Ab urbe condita, literalmente ‘desde la ciudad habiendo sido fundada’, es decir, ‘desde el nacimiento de la ciudad’ (nom. urbs ‘ciudad’)… Pero de la 3.ª te sonará más laude (nom. laus ‘alabanza’) en cum laude ‘con alabanza’. Con cum también tenemos et cum spiritu tuo ‘y con tu espíritu’ con el ablativo spiritu de la 4.ª. De la 5.ª te sonará sine diesin día’, con el ablativo die del ya mencionado dies.

Y añado como otro ejemplo de la 3.ª —que además es de los acabados en -i— el que aparece en el lema de mi pueblo de veraneo: ex mari orta ‘nacida del mar’ (sobre la relación de orta con nacer, ver aquí).

Y con todos estos ya podemos rellenar el ablativo y casi acabar:

Vocativo


El vocativo es igual que el nominativo en todas las declinaciones, menos en los terminados en -us de la 2.ª, que pueden terminar en -e, como en domine (nom. dominus). Veamos unos cuantos ejemplos de todos.

De la 1.ª tenemos dos clásicos: regina y Maria en Salve, regina y Ave, Maria. Para la 2.ª, Diego nos regala Domine, non sum dignus… ‘Señor, no soy digno…’. De la 3.ªpater en Pater noster ‘padre nuestro’. De la 4.ª tenemos spiritus cada vez que alguien se dirige al espíritu santo, como en Veni, Sancte Spiritus ‘ven, espíritu santo’, donde además se ve la terminación en -e de un adjetivo masculino (pues estos siguen el modelo de la 2.ª declinación). Y de la 5.ª vemos spes en la aposición spes nostra de la salve, que es aposición del vocativo regina que hemos visto antes y, por tanto, va en vocativo también.

Y ya para rematar, incluyo un vocativo irregular. Es el que aparece en la terrible pregunta de Julio César a Bruto: Tu quoque, fili mi?  ‘¿Tú también, hijo mío?’. Aunque el vocativo de filius (de la 2.ª) debería ser filie, se usaba el irregular fili (mi también es un vocativo irregular de meus).

Y con este último ejemplo podemos decir orgullosos que hemos conseguido rellenar toda la parte del singular de la tabla. Aquí tienes el resultado:

¡Enhorabuena! Pero ¿quién teme a una declinación? Prepárate para abordar el plural muy pronto.

4 Comentarios
  • Miguel Machado
    Posted at 10:24h, 18 junio Responder

    El orden de los casos, generalmente, es nominativo, vocativo, genitivo, dativo, acusativo y ablativo. ¿Porqué lo habéis cambiado?

  • ARE
    Posted at 15:10h, 12 febrero Responder

    ¡Hola! ¡Estoy esperando la versión del plural! Muy bueno este artículo

    • Juan Romeu
      Posted at 16:52h, 12 febrero Responder

      ¡Hola! Muchas gracias. Sí, la tenemos en pendientes. En cuanto podamos, la preparamos. ¡Un saludo!

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