Ultracorrecciones

Yo siempre trato de buscarle una explicación a todo lo que se desvía del uso considerado correcto de la lengua. Y, generalmente, las explicaciones que encuentro suelen ser bastante bonitas. Usar, por ejemplo, andalia en vez de sandalia, porque la sandalia sirve para andar, es vulgar, sí, pero también es precioso.

Lo mismo pasa con las ultracorrecciones. Cuando el otro día vi que se había escrito excolarización en vez de escolarización, enseguida, casi antes de mostrar mi desaprobación por que los autores no hubieran usado el servicio (todavía gratuito) de SinFaltas, me puse a buscarle una explicación. Llegué a la conclusión de que se trataba de una ultracorrección. Este caso y el hecho de que alguien usara Bilbado por Bilbao hace poco me animaron a escribir este artículo sobre las ultracorrecciones. Explico primero lo que son y luego muestro algunas ultracorrecciones muy curiosas.

¿Qué es la ultracorrección?

La ultracorrección es más o menos la corrección de algo que está bien por creer que está mal. En el caso de escolarización, por ejemplo, el problema se debe a que en español, sobre todo en el de España, tendemos a pronunciar la x seguida de consonante como una s, como bien dice la Ortografía de la RAE. Así, una palabra como excusa la pronunciamos a veces [eskúsa] y no [ekskúsa]. (De hecho, la propia RAE recomienda pronunciar la x inicial como s: [silófono], mejor que [ksilófono]). Ante esto, el hablante que se enfrenta a la palabra escolarización o, incluso, a escuela, puede pensar que está cayendo, al escribirlas como yo lo he hecho, en un error y cambia la s por la x, que siempre parece una letra más culta. El problema, claro, es que no está teniendo en cuenta el significado del prefijo ex-; pero, claro, quién nos dice, si no sabemos dónde mirar, que escuela no venga de un posible excola latino —en verdad viene de schola—; se le planta la x y punto.

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En el caso de Bilbado, la ultracorrección puede ser involuntaria, si hemos puesto el piloto automático para evitar usar participios en -ao.

Veamos otros casos.

Inflacción, objección y compañía

Como en excolarización, en muchos casos, el que ultracorrige busca grupos fónicos más complejos, entendiendo que el sonido simple es producto de una relajación equivocada en la pronunciación. Inflacion.venezuela.en.perspectivaAsí, considera palabras como inflación, objeción o concreción erróneas y las sustituye por inflacción, objección o concrección, a semejanza de otras que suenan más cultas como infracción o lección. (Ya vimos un truco para que esto no pase).

Curiosamente, en un caso parecido, como es flaccidez, en la Wikipedia se produce lo que se podría llamar una ultraultracorrección, al considerarse equivocadamente que flaccidez es una ultracorrección, cuando no solo es en verdad la forma original (del latín flaccĭdus), sino que se considera aún correcta, a pesar de que la RAE prefiera la forma simplificada flacidez.

Espúreo

Este es otro caso en el que se ultracorrige considerando que, de no hacerlo, se caería en una forma descuidada. Pero la forma correcta para lo bastardo o para lo falso y fingido es espurio. Curiosamente, como se cuenta en este artículo de Lavadora de textos, Lázaro Carreter, antiguo director de la RAE, usó espúreo en un artículo. Más tarde diría que fue culpa del corrector, pero ahí se quedó. También se dice que Umbral usó espúreo alguna vez.

Valdez y otros apellidos de América

El propio Lázaro Carreter se quejaba en uno de sus dardos («Nombres de futbolistas») de que los comentaristas de fútbol pronunciaran apellidos como Valdez u Ozorio tal cual, es decir, [baldéz] y [ozório], en vez de [baldés] y [osório]. Nelson_ValdezExplicaba que el seseo americano (y de otros lugares) hace que se vacile a la hora de escribir los apellidos, lo que provoca que muchas veces, por ser la z una letra muy de apellidos, se elija esta por ultracorrección, a pesar de que el apellido se deba seguir pronunciando con s. Y es que es muy tentador creer que un apellido que se pronuncia [baldés] se refiere al hijo de Valdo y, por tanto, se escribe Valdez. Creo que lo mismo pasa con otros como Chávez, que no es el hijo de Chavo, sino llaves en portugués: Chaves. Diría que también Flórez en verdad es Flores, y no el hijo de Floro, pero no lo puedo asegurar.

En loor de multitudes

Justo ayer hablando con mi tío salió este caso, otro más de ultracorrección. Si queremos decir que alguien fue admirado por muchas personas, suena mal usar la expresión en olor de multitud(es). Parece que alguien fue admirado por gente que apestaba. Considerando esta expresión, pues, un error, se echa mano de una palabra parecida y mucho más relacionada con la admiración, como es loor. Y se cae en un error. En una muy buena explicación, el DPD aclara que olor se empleaba en construcciones como en olor de santidad en el sentido de que la cualidad de santo se exhala como aroma y que de ahí pasó por analogía a en olor de multitud(es), lo cual es verdad que suena un poco mal si no se sabe a qué se refiere este olor. Si se dijera en aroma de multitud(es), se entendería mucho mejor. La cuestión es que, por muy mal que suene, es peor en loor de multitudes, pues por la forma de la construcción significaría que la persona alaba a las multitudes y no al revés.

Otros casos

Como estos hay muchos casos de ultracorrección. Os animo a fijaros a partir de ahora. Leo en el Handbook of Hispanic Linguistics, por ejemplo, que los gallegos, por evitar el indefinido, a veces usan el perfecto compuesto donde no deben: Colón ha descubierto América, en vez de Colón descubrió América. Landing_of_Columbus_(2)También se ven casos de ultracorrección en muchos hablantes por miedo al dequeísmo. Por evitarlo, se quita la preposición de donde no se debe. O al revés: por creer que se está cayendo en un caso de queísmo se mete de. También a veces, cuando se da una orden, se usan indebidamente formas imperativas en casos en los que debería usarse un infinitivo: ¡No hablad! Algo similar ocurre cuando se dicen cosas como Tenéis que callaos. También, como en el caso de Bilbado, el que suele pronunciar los participios en -ido sin la d (comío) puede decir por ultracorrección rido en vez de río.

En definitiva, el hecho de que la ultracorrección sea una desviación del uso considerado correcto no quita que sea un fenómeno precioso y digno de estudio y atención. La ultracorrección, al fin y al cabo, es un fenómeno que ha existido siempre. Por ultracorrección seguramente se empezó a decir tiempo y pecho, en lugar de tiempos o pechos, que en su origen eran las formas singulares (de tempus y pectus), igual que Pablos (como el del Buscón de Quevedo), que era la forma natural a partir de Paulus, pero que luego pasó a Pablo. Eso sí, claro, no se puede caer en ultracorrecciones en determinados contextos. Por ejemplo, no se puede permitir algo como lo de excolarización precisamente en una campaña de escolarización. Mucho menos habiendo un servicio gratuito como el de SinFaltas que, como dije al enterarme de lo de excolarización, podría haber solucionado el problema en segundos. Bien es cierto que el que ultracorrige cree que lo está haciendo bien, pero, ante la duda, siempre es mejor consultar.

 

1Comment
  • Ricardo Meade
    Posted at 14:14h, 12 marzo Responder

    Es agradable ver que hay “ultras” hasta en la manera de hablar. (¿debí escribir “fablar”)?

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