Gramática guay que debería enseñarse en el colegio

Gramática guay que debería enseñarse en el colegio

Si se mira bien, la gramática es alucinante. Quizá mucha más gente lo descubriría si en el colegio, además de estudiar el complemento directo, las oraciones comparativas, el subjuntivo o el imperfecto, se explicaran algunas de las cuestiones gramaticales (tomadas de la Nueva gramática de la RAE) que aquí presentamos. ¡Veamos un poco de gramática guay!

El imperativo retórico

Muchos aprenderíais en el cole lo que son las preguntas (o interrogativas) retóricas (más o menos aquellas que no buscan una respuesta porque la información ya se sabe o no interesa, como en ¿Acaso no amanece todos los días? o en ¿Para qué vamos a esperar?), pero probablemente no muchos estudiarais el imperativo retórico.

daddy¿Qué es? Es el imperativo usado sin intención de que el destinatario realice la acción ordenada. Suena raro, pero este imperativo aparece en muchos casos.

Por ejemplo, este es el imperativo usado en muchas expresiones fijas, como Mira quién ha venido, Fíjate tú, Toma ya, Vete a saber, Tócate las naricesFlipaCágate, etc., en las que, a pesar de usarse una forma imperativa, no se pide expresamente que se haga algo (no se espera, por ejemplo, que alguien se toque la nariz por decir Tócate las narices).

Pero también hay otros casos de imperativos retóricos, como los construidos con la preposición para: Estudia cuatro años para acabar luego así, Ten amigos para esto o Mátate a trabajar para que luego ni se den cuenta; o aquellos con los que se espera lo contrario de lo que se pide, como el clásico Tú sigue o Tú díselo, que verás.

También están los llamados imperativos condicionales, en los que el imperativo introduce un grupo similar a los encabezados por si: Da un paso más y te mato, Piensa mal y acertarásSígueme y te sigo, Devuélveme a mi chica o te retorcerás entre polvos picapica

Las pseudocondicionales

Las oraciones pseudocondicionales son otro recurso retórico en el que en vez de introducirse una condición por la cual sucedería algo, como ocurriría en Si sales, coge las llaves, se utiliza la estructura condicional para enfatizar o, al menos, destacar alguna verdad o falsedad.

Así, por ejemplo, en Si Quevedo es el máximo exponente del conceptismo, Góngora lo es del culteranismo, que Quevedo sea el representante del conceptismo no supone una condición para que Góngora lo sea del culteranismo. Se utiliza la construcción más bien para destacar las dos afirmaciones.

BradPittBAR08Y hay casos de pseudocondicionales más divertidos. Por ejemplo, los que presentan una verdad como explicación de un suceso con el fin de reprochar o de lamentar algo, como en Si no prestas atención a las cosas, yo no tengo la culpa o Si vas a tu bola, a mí qué me cuentas o Si haces lo que te da la gana, luego no te quejes.

También están las pseudocondicionales en las que se presentan dos hechos como falsos por medio de la reducción al absurdo: Si ese tío es guapo, yo soy Brad Pitt. Recuerdan estas a las llamadas comparaciones retóricas del tipo de Tiene tantas ganas de trabajar como yo de tirarme de un quinto piso.

Muy cercanas a las pseudocondicionales con reducción al absurdo son las que contienen fórmulas del tipo de que venga Dios y lo vea: Si eso no es un golazo, que venga Dios y lo vea.

Son relativamente absurdas para algunos, pero no, en cambio, de esta clase, las del tipo de Si no lo dijo diez veces, no lo dijo ninguna, incluidas entre las condicionales propias que se utilizan para enfatizar lo contrario de lo que se presenta como condición.

Por último, entre las pseudocondicionales se pueden incluir otras como Si su primera mujer era joven, esta es jovencísima o Si ya era difícil hacerlo mirando, con los ojos tapados es imposible o ¿Para qué has venido, si te dije que ya lo hacía yo?

El imperfecto de cita y otros imperfectos

Es muy típica la bromita de responder a una pregunta del tipo de ¿Cómo te llamabas? con algo como Me llamaba y me sigo llamando Juan. Esta chanza es posible gracias al uso del imperfecto llamado de cita.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn el colegio a mí sí me enseñaron que el imperfecto podía usarse para describir sueños (como en Ayer soñé que veía a Dios / y que a Dios hablaba; / y soñé que Dios me oía… / Después soñé que soñaba de Antonio Machado), el cual se conoce como imperfecto onírico; o para contar cuentos (como en Era un niño que soñaba / un caballo de cartón de otro precioso poema también de Machado), o para inventar historias jugando (como en ¿Vale que yo era un príncipe y que llegaba a un castillo…?), en el que se conoce como imperfecto lúdico.

Seguramente también, aunque no me acuerdo bien, me enseñaron el imperfecto de cita. Con él, en un ejemplo como ¿Tú no tenías un hermano?, se hace ver que la información que se cita fue dada en un momento anterior.

Falsas comparativas y comparativas progresivas

He mencionado antes de pasada las comparaciones retóricas. Hay además otras comparativas en las que el sentido de comparación es poco claro. Son las falsas comparativas o comparativas de alteridad. Andrés_Iniesta_Euro_2012_vs_France_02Corresponden a casos como Velázquez pintó más cuadros que Las meninas, en los cuales no es que se establezca una comparación real entre un grupo de cuadros y otros, sino que más bien se indica que hay otros cuadros aparte de Las meninas.

Por su parte, las comparativas progresivas son aquellas en las que una determinada acción o estado se dan en mayor o menor grado o implican más o menos cantidad cuanto más tiempo pasa. Se construyen con cada. Un ejemplo es Cada día te veo más guapa. También son progresivas las formadas por a cuál más (mejor que a cual más, como vimos): Las tres hermanas eran a cuál más guapa.

Otras comparativas curiosas son las de adecuación o idoneidad (también llamadas correctivas), en las que lo que se compara es el grado de precisión de los dos términos que se mencionan: Iniesta es más un asistente que un goleador. A estas se asemejan las formadas con antes que (no antes de) como Antes que ir ahí prefiero morirme o Antes muerta que sencilla, aunque más que adecuación estas comparativas implican preferencia.

El subjuntivo polémico

Se ha llamado subjuntivo polémico al utilizado en casos en los que se refuta alguna información, como en Yo no he dicho que fuera fácil, sino que era posible o Aunque lo hubiera hecho, no sería mi culpa o Pues, aun cuando Pablo tenga que hacerlo solo, lo hará.

Como se indica en la Nueva gramática, en todas ellas se reproduce una afirmación previa para contradecirla o desestimarla. Así, en el último ejemplo, se entiende que alguien ha dicho que Pablo lo tendrá que hacer solo, pero se desestima el perjuicio o la limitación que esto pueda suponer.

polémico

Y con el subjuntivo polémico —espero que sin polémica— llegamos al final de esta entrada. Aún quedan por ver muchas otras nociones gramaticales sorprendentes como la negación expletiva (que no explosiva), el condicional de rumor o las copulativas condicionales enfáticas del tipo de Si algo se puede hacer ahora es poner fin a esta entrada.

Dicho y hecho: nos vemos en una nueva entrada de gramática guay que debería enseñarse en el colegio.

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