Cazadores de mitos lingüísticos (I): «desafortunadamente», «almóndiga» y «salle»

Cazadores de mitos lingüísticos (I): «desafortunadamente», «almóndiga» y «salle»

Son muchos los mitos y bulos sobre la lengua que circulan por la red. Para evitar caer en engaños y ver si los mitos tienen fundamento, creamos esta sección. ¡Empieza la caza de mitos lingüísticos! En esta entrada analizamos los casos de desafortunadamente, almóndiga y salle.

1. ¿Es verdad que la palabra desafortunadamente no existe?


Muchos aseguran que desafortunadamente no existe. Algunos dirán que existir, existe, porque se dice, pero que es incorrecto. Ahora bien, en el sentido de que se acepte, además de que se diga (acepción de existir que por su frecuente uso podría plantearse recoger la RAE), ¿existe desafortunadamente?

Antes de responder a esa pregunta, hay que responder a otra: ¿de dónde sale esta información? Pues, por ejemplo, de tuits como estos:

Y el problema es que, tras leer tuits de este tipo, si uno se va al Diccionario de la lengua española (DLE) de la RAE, se puede asustar al encontrarse con que la palabra no aparece:desafortunadamentedesafortunadaY es comprensible, entonces, que uno pueda creer la información de los tuits. Pero que la palabra no esté recogida en el diccionario ¿significa que es incorrecta? ¡No! ¿Por qué? Por cosas como esta (tomada de una de las advertencias del DLE):   20160704_175703 De aquí se desprende que puede haber palabras que no están recogidas en el diccionario, pero que están aceptadas (y al revés, como veremos luego). Por si fuera poco, la RAE ha confirmado que desafortunadamente es válido en tuits como este:

Y aun así quedaría una última pregunta: ¿por qué entonces está en el diccionario infortunadamente y no desafortunadamente? La respuesta es porque el significado de desafortunadamente es fácil y automáticamente deducible a partir de des-afortunadamente (esta última presente en el diccionario, y eso que a su vez es deducible de afortunada-mente), mientras que el de infortunadamente no lo es tanto.

En vista de todo lo anterior, queda claro que el mito de desafortunadamente ha sido

cazadoNo es verdad que desafortunadamente sea incorrecto y mucho menos que no exista.

2. ¿Es verdad que la RAE admite almóndiga?


También circula por las redes la información de que la RAE ha aceptado la palabra almóndiga.

¿Dónde se dice? Nuevamente en muchos tuits, pero también en artículos como el que apareció en Las Provinciasdonde se anunciaba que «ya se puede decir almóndiga, toballa y asín», o en este de Ideal, donde se incluía almóndiga junto a «toballa y otros términos ‘catetos’ que la RAE acepta».

En este caso, ¿está almóndiga en el diccionario de la RAE? :

almóndiga¿Significa esto que está aceptada? No. Es fundamental saber que las marcas del diccionario son imprescindibles para entender su uso y aceptabilidad. Que una palabra esté en el diccionario no quiere decir que se acepte (lo mismo que el hecho de que se recoja una determinada acepción de una palabra no significa que se comparta esa idea; pero esto ya lo veremos).

Si la palabra tiene la marca desus. (‘desusada’), quiere decir que ya no se debe usar porque los hablantes actuales posiblemente no la entiendan. Y con menos razón se debe usar si encima tiene la indicación U. c. vulgar (‘usada como vulgar’), que significa que no es propia de gente culta (esto último suponiendo, claro, que todo el mundo aspira a hablar de forma culta).

¿Y entonces por qué de repente la RAE ha decidido incluir la palabra en su edición de 2014? No la ha incluido ahora; almóndiga lleva en el diccionario académico desde 1726. ¿Cómo se sabe? Pues, por ejemplo, yendo al Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española, de acceso gratuito, dándole a Aceptar y luego pinchando en la lupita de arriba a la izquierda y escribiendo almóndiga en el buscador, gracias a lo cual obtendremos una lista de diccionarios en los que ha aparecido almóndiga:

nttle

esdrújulasAsí veremos que la primera aparición de esta palabra es de 1726 (hace tanto que todavía ni se escribía con tilde la palabra: se estableció que las esdrújulas se tildaran en la Ortografía de 1741 [también con acceso gratuito en línea]).

Nuevamente, la RAE lo confirma en Twitter:

Y ya se decía en el Diccionario panhispánico de dudas (en 2005) que esta forma es propia del habla popular de algunas zonas y que, por tanto, no debe usarse.

¿Por qué entonces no se meten en el diccionario otras como cocreta o mondarina? Porque ahora ya solo se incluyen palabras propias del habla culta. Así que las que no entraron en su momento ya lo tienen crudo. Otras como arrascar estaban, pero se quitaron. ¿Por qué almóndiga no? Seguro que hay razones, pero lo importante es que, como en el caso anterior, el mito de almóndiga ha sido

cazadoNi la RAE acepta almóndiga ni la ha incluido recientemente en su diccionario.

3. ¿Es verdad que la RAE dice que es imposible escribir salle?


Otro dato que recorre la red es que la RAE considera imposible escribir la combinación del imperativo sal y el pronombre le porque la unión de las dos eles obligatoriamente se leería como una elle. ¿Es esto cierto?

Como dijimos al hablar de los bugs ortográficos, hace un tiempo tuvo cierta difusión un artículo que hablaba de salle  como «la palabra que no se puede escribir». En ese artículo se incluía la respuesta a una consulta a la RAE en la que se informaba de que salle no se puede escribir: «la secuencia gráfica ll en español hace imposible representar por escrito la palabra resultante de añadir el pronombre átono le a la forma verbal sal».

Pero ¿esto aparece en alguna obra de la RAE? , en la Ortografía:

salle orto

En la Gramática también se menciona el problema. Y, aunque en el texto simplemente se señala que estas formas se suelen evitar, se le pone asterisco a un ejemplo con salles, lo cual implica que se considera incorrecto.

Así pues, en este caso, hay que decir que el mito de salle ha sido

confirmadoLa RAE afirma que no se puede representar por escrito salle.

Y estos han sido los tres primeros mitos investigados. Volveremos con una nueva entrega para seguir cazando falsos mitos como el de desafortunadamente y el de almóndiga. Si alguien quiere que estudiemos alguno en concreto, que no dude en pedírnoslo.

3 Comments
  • Laura
    Posted at 20:48h, 08 julio Responder

    Espero con ansias la siguiente entrada de esta serie, me encantó la idea, muy divertida, tenía la música de ghostsbusters en la cabeza mientras la leía, jajajaja…
    Saludos, Javier, y muchas gracias por compartir tu trabajo.

  • Patricia
    Posted at 07:03h, 12 julio Responder

    Se lo voy a leer a mi marido, que se empeña en decir almóndiga para provocarme, aunque ya se lo he explicado muchas veces. Gracias.

  • ENRIQUE
    Posted at 08:19h, 11 diciembre Responder

    Me gustaría que comentarais algo sobre el término “desinhibir”. En el DLE de la RAE no sale, y a mí me da la sensación de que dado el significado de “inhibir” se produce un doble sentido negativo. Sin embargo es un término recurrentemente usado por psicólogos. Gracias de antemano.

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