Las palabras de María Moliner

Las palabras de María Moliner

Se conmemora estos días el 50 aniversario de la publicación de la primera edición del Diccionario de uso del español de María Moliner. En SinFaltas nos queremos unir a los homenajes a María Moliner (hasta se ha estrenado una ópera en Madrid) presentando algunas palabras curiosas y otras curiosidades de palabras que aparecen en la 3.ª edición de su Diccionario, edición que presenta algunos cambios con respecto al original, pero que en esencia mantiene el espíritu de su autora.

1. e-book, subwoofer, password

Siguiendo, en efecto, con el espíritu de María Moliner en la 3.ª edición del Diccionario aparecen neologismos o palabras de uso actual. Además de algunas que el Diccionario de la RAE ya recoge, como blog, hacker (aunque en ninguno de los dos hackear) o ADSL, en el Diccionario de María Moliner se pueden encontrar otras como e-book, stripper o subwoofer ‘altavoz para graves’. También aparecen algunas palabras en inglés relacionadas con la tecnología, como passwordmouselink, sin dejar de incluir por ello sus correlatos en español.

2. quiqui, queli, dabuten

Como diccionario de uso, creado para facilitar el aprendizaje, no podían faltar en el Diccionario de María Moliner palabras de la calle. Así, se pueden encontrar palabras como quiqui ‘coito’ (además de ‘quiquiriquí de pelo’) o queli ‘casa’, que ya vimos en la entrada de ortografía modernilla, pero también dabuten (y dabute o dabuti) o Mini_de_Kalimotxomini, referido al vaso de casi un litro (de casi viene otro de los nombres de este vaso, cachi, palabra que en el propio Diccionario se recoge como un prefijo con el significado de casi). Otra expresión curiosa es chunda, chunda, de la que se dice, entre otras cosas, que «se aplica especialmente a la música juvenil propia de discotecas».

3. que no decaiga

También el Diccionario de María Moliner recoge un buen número de expresiones coloquiales, muchas de ellas muy actuales. Por ejemplo, salir del armario ‘no ocultar alguien que es homosexual’, que no decaiga ‘expresión con que se anima a que se continúe algo, especialmente la diversión’, acordarse de la madre de alguien ‘mentar a la madre’ o de la leche ‘expresión con que se pondera la magnitud de algo’.

4. sanjacobo, gogó, gincana

A pesar de que el Diccionario de María Moliner tiene ahora menos entradas que el Diccionario de la RAE (90045 frente a 93111), el de María Moliner recoge palabras de uso corriente que por algún motivo no aparecen en el de la RAE. Por ejemplo, se pueden encontrar palabras como sanjacobo (o san jacobo), gogó (en el sentido de ‘persona que baila’) o gincana (también gymkhana).

bravasTambién recoge otras expresiones como patatas bravas, patatas a lo pobre o, incluso, patatas fritas, expresión que, aunque tiene un significado casi deducible, está bien que se especifique que se refiere a las que están cortadas de una determinada forma.

5. feliz ≅ dichoso, venturoso

El Diccionario de María Moliner también ofrece sinónimos de las palabras. Así, en la entrada de feliz podemos ver que sugiere como posibles sinónimos dichoso o venturoso.

Además, en determinadas palabras se ofrecen catálogos de palabras relacionadas. Por ejemplo, en la entrada de fútbol vemos una lista de palabras entre las que se incluye una gran variedad de palabras relacionadas con el fútbol, como juez de línea, ley de la ventaja, pichichi, boixos nois o cesión, entre muchas otras, todas ellas, por supuesto, recogidas en el Diccionario.

6. [diúti frí], [deyhá vü], [mediotónto]

A diferencia del Diccionario de la RAE, el de María Moliner recoge información sobre la pronunciación de palabras que pueden presentar dificultades. Por ejemplo, en la entrada duty free se puede ver la representación de su pronunciación: [diúti frí].

De esta manera se puede saber, por ejemplo, que mánager se pronuncia [mánayer], algo que en el Diccionario de la RAE no queda del todo claro, pues, al aparecer la palabra en letra redonda,  podría pensarse que se pronuncia [mánajer] y no [mánayer].

Para reflejar fielmente la pronunciación de algunas palabras de otras lenguas se utilizan, cuando es necesario, grafías como sh, yh, ü o v, que representan sonidos ajenos al español. Por ejemplo, la pronunciación de déjà vu que se presenta es [deyhá vü].

El Diccionario también contribuye a la ortoepía u ortología, es decir, al arte de pronunciar correctamente (según se define en el propio Diccionario), indicando cuándo una palabra puede usarse como átona o como tónica. Así, se explica que medio es tónico cuando es un adjetivo, como en medio litro, pronunciado [médio litro], pero átono cuando es un adverbio, como en medio tonto, pronunciado [mediotónto].

20160414_1702207. ch

El Diccionario de María Moliner ya anticipó la incorporación (a la hora de ordenar alfabéticamente) de las palabras que empezaban por ch a la letra c antes de que la RAE lo decidiera en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en 1994.

8. hoptense

Si además queremos saber de dónde es, por ejemplo, un hoptense, no lo encontraremos ni como entrada de este ni del Diccionario de la RAE, pero sí en la relación de topónimos y gentilicios al final del de María Moliner. Así podremos saber que los hoptenses son de Huete (Cuenca). De igual manera, si queremos saber cómo se llaman las personas nacidas en Haro, encontraremos en el apéndice que se puede usar tanto harense como jarrero para referirse a ellos. Por supuesto, no siempre están todos los gentilicios que son ni siempre aparece el más adecuado, pero es, sin duda, un apéndice utilísimo.

9. de Campeche

El Diccionario distingue entre las acepciones que registran significados más usuales y menos. Las acepciones con significados menos usuales o las que recogen significados no documentados aparecen en cursiva. Véase por ejemplo la primera acepción, en cursiva, de campechano, la cual, aunque recoge el significado original, aparece así porque es menos usual (incluso desconocida para algunos):

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Y como esta muchas otras acepciones se marcan con cursiva en el Diccionario.

10. desarrollos gramaticales

Para terminar, el Diccionario contiene además un completo apéndice de desarrollos gramaticales al final. También da explicaciones de su conjugación en la entrada de verbos con algún problema, algo muy útil para nuestro reto de morfología extrema (conjugación verbal). Asimismo, en muchos casos muestra combinaciones habituales de palabras. Así, por ejemplo, en la entrada de feliz se ve que esta palabra puede combinarse con verbos como ser, encontrarse, estar, sentirse o vivir.

Son todas estas razones y muchas otras, como la cercanía y delicadeza de las definiciones, las que hacen que María Moliner y su Diccionario se consideren tan especiales.

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