La corrección bien entendida

La corrección bien entendida

A pesar de la proliferación de cuentas de ortografía y gramática en Twitter y otros medios, son pocas las que ofrecen información contrastada y esclarecedora. Muchas de ellas se muestran autoritarias o tajantes, censurando y repartiendo normas a diestro y siniestro sin explicación alguna. imagesjhjTambién hay muchos usuarios de estas redes que ridiculizan, increpan y trolean a quienes caen en una falta de ortografía, como si hubieran cometido un crimen.

El riesgo que se corre con esto es el de crear desconfianza, recelo e, incluso, desesperación y rechazo a la lengua en los que depositan su confianza en estas cuentas para aprender o en todos aquellos que son ridiculizados por sus faltas de ortografía. No es esta la manera de fomentar el buen uso de la lengua.

En la actualidad se escribe más y la interacción escrita es mayor, lo que sin duda favorece estos roces ortográficos. Es normal además que la gente reaccione ante los que no se preocupan por conocer y respetar unas reglas no excesivamente complicadas. Ver que, mientras unos hacen el esfuerzo por aprender las normas, otros no se esmeran a la hora de escribir puede molestar. Pero no es este el momento de enfadarse, de ridiculizar o de imponer normas; es más bien el momento de aprovechar el tirón que la lengua está teniendo para difundir y fomentar el gusto por ella, para lo cual, por supuesto, el respeto a las normas es fundamental, sí, pero respetando a la hora de difundirlas.

Con este fin, consideramos que es crucial quitarse de la cabeza ideas como la de que alguien que comete faltas de ortografía no sabe escribir o escribe mal, o que las faltas de ortografía son errores. No. Al que comete faltas de ortografía no se le puede tachar de ser inculto o, peor aún, de ser tonto. Se le puede culpar, eso sí, de no haberse adaptado a las normas ortográficas más difundidas (que nosotros consideramos que son las de la RAE), poniendo en peligro no solo su imagen social, sino la unidad del español. Si todos nos despreocupáramos de esa manera a la hora de escribir, si cada uno tuviéramos nuestras propias normas y no hubiera gente velando por mantener la uniformidad en la manera de escribir nuestra lengua, la comunicación escrita entre los más de 500 millones de hablantes de español resultaría cada vez más complicada. Y eso es contraproducente, teniendo en cuenta que el objetivo primordial de una lengua es comunicar y, por tanto, unir.

Estudio_del_español

Es verdad que las normas pueden parecer arbitrarias a veces y más complicadas de lo debido, pero es un hecho que, si se quiere disfrutar de una lengua unificada, esta debe atender a unas normas. P2000px-Coat_of_Arms_of_the_Royal_Spanish_Academy.svgor eso es necesario definir y explicar las que existen, lo cual no es del todo complicado, suponiendo que normas como las de la RAE, por ejemplo, por mucho que a veces puedan resultar raras (o por mucho que algunos se empeñen en tergiversarlas para que lo parezcan), siempre se basan en argumentos sólidos, fruto de un estudio minucioso.

De esta manera, considerando que la lengua debe servir para unir, en SinFaltas jamás menospreciamos al que no se adapta a las normas ortográficas. Todo lo contrario, tratamos de hacer las normas lo más atractivas y claras posible para que todos se interesen por ellas y las sigan en aras de la unidad del español.

Para conseguir esto, diariamente explicamos normas, justificamos su existencia y ayudamos a resolver cualquier duda en la medida en que nos es posible, ya sea en abierto por las distintas redes sociales o a través de nuestros servicios de atención de consultas, para hacer que las normas sean accesibles y comprensibles y que no supongan nunca un problema, sino que resulten una herramienta que garantice la unidad y, por tanto, la fortaleza del español.

Creemos que así contribuimos a acrecentar el interés, el respeto y la confianza en las normas, a que el español siga creciendo y a que lo haga, además, de una manera unificada y coherente, o lo que es lo mismo, de una manera saludable. El español es de todos y todos tenemos que poner nuestro granito de arena para que siga siendo la lengua tan importante que es. El primer paso es, sin duda, el respeto.

5 Comentarios
  • Cristian Diego Sanchez
    Posted at 14:41h, 04 marzo Responder

    También deberían mensionar el caso de la dislexia, la cual genera en quienes la padecen errores ortográficos involuntarios y sin embargo muchos de los que padecen este mal son brillantes y excelentes escritores. Muchas gracias

    • Juan Romeu
      Posted at 14:45h, 04 marzo Responder

      Sí, por supuesto. De momento hemos mencionado solo casos muy generales. Sin duda, en el caso de la dislexia hay que ser aún más comprensivos y poner todos los medios posibles para ayudar. Gracias por el comentario.

  • Cristóbal
    Posted at 21:49h, 12 marzo Responder

    Gracias por vuestra comprensión.Seguir así estáis haciendo una gran labor, que sea por muchos años.

  • Alberto
    Posted at 13:32h, 15 marzo Responder

    Pienso que la tendencia respecto a marginar a unos u otros por su ortografía parte de la siguiente premisa: si yo sé escribir bien, otra persona puede; si no lo hace, es porque no quiere aprender. Esto, sin necesidad de tomarla con nadie, puede resultar muy molesto. No vamos a ir a pedirle a nadie que puntúe su texto como un académico de la RAE, pero a quien sabe escribir le gusta que haya cierta correspondencia al respecto cuando hay comunicación.

    Si pensamos un poco en frío, nos daremos cuenta de que somos más tolerantes de lo que suponemos . Por ejemplo, ante “quiero saber cómo estás y lo que tú piensas” podríamos aceptar de buen grado y casi sin notarlo un * “quiero saber como estas y lo q tu piensas”. Otra cosa es cuando aparece alguien con * “kiero saber cm tas y lo q tu piensas”. Esto ya puede tomar otro color de cara al receptor, ya que es completamente evitable expresarse con esos “descuidos”.

    Aun con todo, pienso que todo el mundo tiene derecho a recibir un texto legible y lo más cuidado posible. Yo por lo menos siempre lo he considerado un buen detalle e incluso una muestra de consideración hacia el receptor. En lo que no estoy de acuerdo, como reza el artículo, es en el desprecio, insulto o incluso humillación hacia alguien por haber cometido un error al escribir. Un comentario estrictamente gramatical es suficiente para hacer ver que las cosas pueden mostrarse de otra forma y, con ello, invitar a quien se ha equivocado que tome interés en hacerlo mejor la próxima vez.

    Muy buen artículo. No he podido dejar de comentarlo ampliamente.

    • Juan Romeu
      Posted at 16:12h, 15 marzo Responder

      Muchas gracias por el comentario. Sin duda, lo que se haga se debe hacer siempre respetando

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